El amor recíproco entre Stephen Hawking y Galicia

En el 2008 el genio de la física recibió el Premio Fonseca en Santiago, lugar que recomendaba para pasar la luna de miel, y conoció en Fisterra el «fin del mundo». Años más tarde comió en el mercado vigués de A Pedra y en Cambados

;
Un lugar de Galicia llamado Stephen Hawking En unos días la plaza que da acceso al Cabo de Fisterra llevará el nombre del científico más famoso del planeta. Su estancia en nuestra comunidad en 2008 sirvió de inspiración para muchas personas que sufren alguna enfermedad.

El viaje que Stephen Hawking realizó en el 2008 a Galicia para recoger primero en Santiago el premio Fonseca y trasladarse a continuación hasta Fisterra, acompañado del físico baiés Jorge Mira, marcó al genio de la Física. De hecho, el científico, fallecido esta madrugada a los 76 años, no dudó en dejar su grata impresión escrita en el Libro de Honra del concello de la Costa da Morte: «Disfruté de mi viaje al fin del mundo. Qué hermoso lugar». Una frase que desde el 2017 corona una de las dos plazas que hay en la punta del famoso cabo, en el acceso al faro, dedicada al genio británico. Y es que el concello fisterrán quiso reconocer a Stephen Hawking su estancia en el enclave, así como recordar su inolvidable visita a Galicia.

Una estancia, la del 2008, durante la que el físico también se reunió con investigadores en la USC, presentó la traducción de uno de sus libros en un centro de educación secundaria de la capital gallega y, principalmente, recibió el premio Fonseca (que reconocía el trabajo de divulgación de los científicos, dentro del programa ConCiencia), tras el cual pronunció la conferencia Saliendo de un agujero negro

Hawking, durante su estancia en Santiago
Hawking, durante su estancia en Santiago

En Santiago, donde fue recibido como una «estrella de la ciencia» -entre la admiración de universitarios, turistas y peregrinos-, el científico pudo recorrrer un tramo simbólico del Camino de Santiago que concluyó en la catedral. Un periplo, y una estancia, que también dejó su impronta en el británico. 

José Edelstein, afincado en Compostela, uno de los físicos que propuso a Stephen Hawking para el galardón, así lo corrobora. Recuerda que el viaje por Galicia fue una experiencia agotadora para el científico, pero muy satisfactoria para él y para todo su equipo. «Mira cómo habrá sido, que su actual asistente técnico le preguntó a dónde le recomendaba irse de luna de miel y Hawking le aconsejó Santiago. Y vino», rememora Edelstein.

En ese 2008, la hija del genio británico, Lucy, que acompañó a su padre durante el periplo, agradeció el descubrimiento de una placa en un parque compostelano recuerdo de la visita de Hawking, y aseguró que representa un «honor».

Años más tarde, en el 2017 se celebró en la capital gallega la primera convocatoria del premio Stephen Hawking Rosalía-Abanca, un certamen que aspira a convertirse en un referente en el campo de la investigación en la enseñanza media y que rinde homenaje al reconocido científico y divulgador británico.

 El científico come en el mercado vigués de A Pedra  

Seis años más tarde del primer recorrido por Galicia de Stephen Hawking, el físico regresó a la comunidad, concretamente a Vigo, adonde llegó en la escala del trasatlántico Independence of the seas, en un viaje imprevisto que dejó atónitos a cientos de ciudadanos. El científico comió en un restaurante de la calle de las Ostras y pasó por la zona portuaria en su silla de ruedas, acompañado por familiares y asistentes. 

Fueron, precisamente, los vendedores del mercado de A Pedra los más impactados por la visita. «La verdad es que te impacta, yo me emocioné al verlo, se me saltaban las lágrimas. Y la gente se emocionaba al verlo», reconocían en palabras a La Voz.

Stephen Hawking prueba el rodaballo en Cambados

Igual revuelo que su visita a Vigo, provocó la que el físico realizó un año más tarde, en el 2015, a Cambados, en una estancia, de nuevo, no anunciada. El Parador, que fue donde comió en esa ocasión, no tuvo noticias de la eminente visita hasta media hora antes de que el científico y su séquito cruzasen la puerta. Lo acompañaban su hija y varias enfermeras y auxiliares.

Hawking estaba de viaje de ocio. Y volvió a elegir Galicia para disfrutarlo. 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

El amor recíproco entre Stephen Hawking y Galicia