El Salón Internacional del Club de Gourmets acoge los productos artesanales más originales, incluidas las últimas exquisiteces de 38 empresas de la comunidad
14 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.¿Cómo se hace la mousse de mejillón? ¿A qué saben las endibias con nueces y tronco de wakame ? ¿Cuáles son los beneficios de la leche ecológica? ¿Sabe usted que el marrón glasé ourensano es una exquisitez en Japón? ¿Ha probado la sidra seca? Las respuestas a todas estas preguntas se obtienen en la 24.ª edición del Salón del Gourmet, que se celebra desde el lunes en los recintos feriales de Madrid. Y allí, entre más de 1.200 expositores que muestran las exquisiteces culinarias de 16 países, sobresalen con luz propia las delicatesen creadas por 38 compañías gallegas de postín.
Si bien es cierto que el sabor artesano de productos escogidos, objeto inicial de esta feria, está dando paso a creaciones de carácter industrial, se sigue apostando por la innovación culinaria como forma de abrir mercados. Y si no, que se lo digan a la sal con sabor a sobrasada, a los helados de piquillos o al licor con agua de oro, entre otras muchas curiosidades de las que se disfrutan en este salón.
Y entre las delicatesen asoma con fuerza la mousse de mejillón, de la empresa familiar pontevedresa Conservas Ramón Franco, que promociona esta exquisitez entre lo más selecto del sector alimentario con ánimo de sacarla a la venta este verano. El mejillón criado en sus bateas de las rías de Arousa y Muros de forma natural, sin aditivos y con el reposo necesario, es ideal para canapés y para tomarlo con cuchara. Una llamativa novedad para un producto clásico gallego.
También de la mar y cada vez más conocidas aparecen las algas de Porto Muiños. En esta ocasión, ofrece ocho distinguidas tapas a temperatura ambiente o calientes, como las sabrosas endibias con nueces y tronco de wakame o las setas variadas en salsa wok o los pimientos de piquillo con kombu de azúcar. Todo un catálogo de sabores originales. También han logrado un espacio distinguido el requeixo, con su crema y su tarta, los quesos y natas frescas y la manteca. Son los productos naturales que ofrece Campo Capela, con la característica propia de estar elaborados con leche cruda de vaca, sin conservantes ni colorantes ni proceso adicional que desvirtúe sabores ni nutrición. Y su caducidad, cada día más lejana.
En esta línea naturalista sobresale la leche ecológica, una apuesta de la empresa coruñesa Deleitar, que dispone ya de una producción de 4.000 litros diarios obtenidos en granjas de vacas en libertad y sin cruces, y pastos con una humedad determinada. Todo ello le ha valido la denominación de origen.
Clásicos de toda la vida
Junto a los clásicos caldos de Ribeiro, Valdeorras y Ribeira Sacra, y así hasta diez prestigiosos vinos de la tierra, otras tantas conserveras, los queixos Arzúa-Ulloa, Cebreiro y San Simón da Costa, la ternera y el lacón, la miel y las patacas, incluso el pan de Cea, los capones de Vilalba y las exquisitas cañas fritas Cerviño, de O Carballiño, todos cien por cien gallegos, se puede degustar sidra seca (con hielo, como en el norte de Europa), sangría y tinto de verano en lata o cerveza edición especial Xacobeo. Son los productos de Estrella Galicia, que dispone de un llamativo expositor.
Para sorpresa de muchos, Invatia Research ha sacado al mercado, tras tres años desarrollando el producto, aceite puro de oliva de Galicia, de alta calidad y con un objetivo: el sector gourmet. Se produce en Xinzo, con aceituna de Quiroga, Valdeorras y Monterrei, y resalta el llamativo diseño de los envases.
Y como ejemplo de éxito mundial, José Posada y su pequeña empresa exponen su famoso marrón glasé y sus grelos, que exporta a 30 países, incluidos Japón, la India o Australia.