La catedrática de Estadística venció este miércoles a su rival, Maite Flores, y es la nueva máxima responsable de la Universidade de Santiago de Compostela (USC)
12 mar 2026 . Actualizado a las 12:05 h.A los pies de la carretera que conecta Artes con Corrubedo se encuentra la casa de Os de Pena, donde nació, en 1978, Rosa Crujeiras Casais, hija de José Antonio y Manola. Primogénita de una humilde familia marinera, el prototipo más común de la Ribeira de la época, mostró desde cría una una extraordinaria capacidad para los estudios, como aún recuerdan antiguas compañeras de pupitre. Esa virtud llevó a Francisco Sóñora, su profesor en el colegio de Artes, a llamar a sus padres para preguntarles si Rosa seguiría estudiando al acabar el instituto. José Antonio y Manola, como Francisco, tenían claro que debía hacerlo: su talento no se podía desaprovechar. Sería la primera de la familia en estudiar en la universidad.
Aunque dudó si formarse en idiomas, Crujeiras se define como «matemática vocacional». Brilló durante su paso por la Universidade de Santiago (USC), que ahora tendrá que liderar. Para costearse su estancia en Santiago como universitaria, Crujeiras impartió clases de apoyo, primero en un colegio y más tarde en las casas de sus alumnos. Aunque siempre soñó con ser profesora, en tercero de carrera entendió que no solo quería enseñar, sino que también resolvería problemas que seguían sin solución, por lo que optó por la investigación. Tras licenciarse en Matemáticas consiguió una beca del Ministerio de Educación que le permitió pasar un semestre en Estados Unidos, otro en Londres, en la London School of Economics, y un tercero en Granada. Leyó su tesis en el 2007 en la USC y, tras un breve contrato posdoctoral en Santiago, se mudó a Bélgica, donde trabajó en la universidad de Lovaina. Volvió a España por la familia y porque en su filosofía está su compromiso de devolverle a la sociedad lo que esta le dio.
Quienes conocen los entresijos de la academia compostelana reconocen que lleva años trabajando en el proyecto que encabeza, cuestión que la convirtió en una de las voces más críticas dentro del claustro durante el mandato de Antonio López. Junto a ella estuvo Luis Míguez Macho, que abandonó la candidatura tras la aparición de un blog escrito hace 20 años en el que exhibía una marcada ideología conservadora. Su adiós fue un golpe duro para la ribeirense durante la campaña electoral, del que no terminó de reponerse completamente hasta su victoria en la primera vuelta, en la que logró el 41 % de los votos y la convirtió en la gran favorita para la fase final.
Nunca ha escondido que la atrae la gestión universitaria, lo que puede comprobarse en sus múltiples cargos: secretaria del Instituto de Matemáticas, vicedecana de la Facultade de Matemáticas y vicerrectora con el rector Juan Viaño. Hasta que se presentó a las elecciones de la USC, la catedrática de Estatística también ocupó la dirección científica del Centro de Investigación e Tecnoloxía Matemática de Galicia (Citmaga). Nunca ha escondido sus orígenes marineros y de familia humilde que tuvo que esforzarse para que su primogénita llegase a la universidad. En realidad siempre se ha sentido orgullosa.
Madre dos pequeños, acostumbra a visitar su Artes natal cada domingo. En la casa de Os de Pena ya no está su abuela Ramona, que falleció el pasado verano y con la que tenía un vínculo muy fuerte. Ella, que vivió una época mucho más difícil que su nieta, ha sido siempre una de sus referentes por su capacidad para sacar adelante a su familia. Aunque su proclamación definitiva tendrá que esperar hasta el 23 de marzo, la próxima que visite su viejo hogar, Rosiña a de Pena, como la conocen en Artes, será ya la rectora Rosa Crujeiras. La primera de la historia de Galicia.