Tienen un restaurante con estrella Michelin en Ourense y abren un local de tapas: «Es un lugar de comer rico, como hacían nuestras abuelas»

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La cocinera Estrella Michelin, Lydia del Olmo, en el local de A Nené, su otro establecimiento junto con Ceibe que regenta con Xosé Magalhaes, su pareja.
La cocinera Estrella Michelin, Lydia del Olmo, en el local de A Nené, su otro establecimiento junto con Ceibe que regenta con Xosé Magalhaes, su pareja. MIGUEL VILLAR

Lydia del Olmo y Xosé Magalhaes, de Ceibe, pusieron en marcha un nuevo establecimiento justo enfrente de donde ofrecen alta cocina

20 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Tener una estrella Michelin no está al alcance de todas las cocinas. Hay muchas horas de trabajo, esfuerzo y dedicación a los fogones. Ese galardón reconoció en el 2022 la carrera de fondo de los chefs Xosé Magalhaes y Lydia del Olmo, propietarios del restaurante Ceibe, que abrió en Ourense dos años antes. Pareja dentro y fuera de su profesión, apuntaron alto en el mundo de la hostelería y se llevaron el premio gordo.

No conformes con su apuesta por la gastronomía de etiqueta, Magalhaes y Del Olmo se propusieron un nuevo proyecto: A Nené Ultramarinos. Se trata de una oda a la cocina tradicional y a los sabores de toda la vida. «Desde los inicios de Ceibe se empezó a dibujar una línea paralela que poco a poco se fue haciendo más fuerte. Era un proyecto que teníamos aparcado hasta que justo se dio la casualidad de que justo enfrente se quedó libre un pequeño local. Nos atrevimos a cogerlo sin ninguna pretensión, haciendo un pequeño homenaje a esa cocina que hacíamos antes, pero vinculada a la figura de la abuela A Nené», cuenta Lydia del Olmo, copropietaria del local situado en la calle San Miguel, que tiene la hostelería por bandera.

Comienzos difíciles, pero con éxito

Si hay algo que tienen en común ambos locales —además de la ubicación y de los mismos proveedores para garantizar la máxima calidad de sus platos— son sus inicios accidentados. Si Ceibe arrancó a medio gas en el 2020 por la pandemia, el día que Lydia y Xosé tenían planeada la apertura de A Nené se produjo el gran apagón que dejó sin electricidad a toda España. «Nunca tenemos unos inicios fáciles, pero siempre queda para la anécdota que no hay apertura que se nos pueda resistir pese a las circunstancias que van ajenas a nosotros», bromea la chef, nacida en Valladolid pero de raíces y corazón gallego.

Inspirada en su abuela, natural de una pequeña aldea de Entrimo, apostó por seguir una línea gastronómica diferente a la de su restaurante con estrella Michelin, pero con tintes comunes en sus platos. Y compartiendo esa filosofía con su socio. «Así como Ceibe é unha cociña máis reflexionada e máis pensada dependendo da tempada, quizáis A Nené é máis de mercado, que evoluciona moitísimo», explica Xosé. «O que tiñamos claro era que nos apetecía achegar a nosa cociña a todos os públicos e despois, persoalmente, pásoo igual de ben preparando un peixe cunha salsa algo máis elaborada que facendo tortillas», matiza el chef natural de Xinzo.

Al depender de la oferta del mercado y de los productos de temporada, la carta de A Nené está en constante cambio y evolución para sorprender a sus clientes. Pero hay unos fijos que se sirven cada día y que triunfan entre el público. «Es una carta corta, pero bastante bien estructurada, con su parte fría y su parte caliente. Lo que está teniendo tirón es la ensaladilla. La hacemos prácticamente a diario, con mucho mimo y cariño. El bikini es otra propuesta que siempre se está pidiendo, con un poquito de trufa, queso San Simón y una picaña de vaca madurada. El pastrami también. Y junto con eso otras cosas como los mejillones, croquetas y ahora en invierno los callos de buey», explica Del Olmo.

Un lugar de comunión

El concepto que Lydia y Xosé querían para A Nené estaba perfilado desde un principio: «Tiñamos claro que nos apetecía facer algo diferente. Era case máis persoal, de querer probar cousas novas. En canto á proposta aquí o que buscamos é que sexa máis democrática para todo o mundo, e sobre todo unha cociña moi de sabor gustoso», comenta Xosé.

Si tuviesen que definir qué es A Nené, ambos chef lo tienen claro: «Es un lugar de encuentro, de disfrute, de comer bien y rico, como hacían nuestras abuelas, y a unos precios que evidentemente están pensados para compartir de manera individual y para todos los públicos en cualquier momento».

Tomar tapas con amigos, descorchar un buen vino y disfrutar de un momento de comunidad con seres queridos alrededor de buena comida. Ese es el objetivo principal de estos cocineros, que entienden que la clave del éxito está en la manera de tratar el producto. «Todo o facemos nós, e penso que é un valor engadido. Neste mundo no que vivimos tan cambiante, seguir atopando estas casas nas que cada día se elabora todo de xeito artesanal, honesto, sinceiro e, sobre todo con humildade... ao final a xente nótao», confiesa Magalhaes.

Pero en A Nené no solo apuestan por un buen producto para sus elaboraciones. También destacan por su amplia carta de vinos, perfecta para los más exigentes, los más jóvenes y los que se están adentrando en el mundo enológico. «Tenemos obviamente en carta las D.O. de Galicia, pero no nos queremos limitar en ese concepto y metemos también referencias de Francia, de Portugal, champán francés, Jerez... Al final hay público para ello y salimos de lo común para ofrecer otro vino que no conozcan», concluye Del Olmo.