Tarta de Santiago, pan gallego o paella valenciana: la UE cerca los plagios a estos productos

La Unión Europea impedirá que productos envasados como «paella valenciana» o «vino italiano» sigan llamándose así si su ingrediente principal procede de otra zona. Hay platos gallegos que con frecuencia están sometidos a trampas similares

TARTA DE SANTIAGO
TARTA DE SANTIAGO

La delgadísima línea que separa, a ojos del consumidor, un nombre genérico de un reclamo de márketing no gusta un pelo a la Unión Europea. Ejemplos clásicos como un envase de «paella valenciana» con arroz chino o una botella de Lambrusco que en su etiqueta indica vino italiano, pero cuya uva es riojana, confunden al consumidor. Es más, Bruselas lo considera un «engaño» y dirá basta a esta práctica a partir del 1 de abril. Desde esa fecha entrarán en vigor una serie de pautas con el fin de atajar la «información alimentaria engañosa» y que induce a distintos errores. Básicamente, lo que quiere el ordenamiento europeo es que aquellos alimentos que en su envase o etiquetado indiquen un país de origen o procedencia detallen también la procedencia de su ingrediente primario o principal, si es diferente. No obstante, este reglamento no tienen que cumplirlo alimentos que indican literalmente un origen pero son tan famosos a nivel mundial que el consumidor ya no los asocia a su origen, como es el caso de la salchicha de Fráncfort.

En España, y concretamente en la comunidad gallega, hay numerosos ejemplos de tergiversias con productos de alimentación que dejan al consumidor en una situación complicada. El pimiento de Padrón es uno de los más afectados por las trampas. Siendo como es un hito de la gastronomía gallega, le han salido sucedáneos a esgalla. Es más, algunas compañías incluso han llegado a utilizar el truco Pimientos Padrón, (obviando la preposición -de) para evitar problemas. Aunque en la actualidad esta variedad tiene oríges diversos (de hecho, el que procede de Marruecos se encuentra disponible todo el año), lo que deja patente el documento de la UE es que estos productos, de los que se suele aprovechar el tirón, tendrán que dejar clara la procedencia para no dar lugar a ningún tipo de errores. 

La garantía de ser un Indicativo Xeográfico Protexido

Surgen infinidad de preguntas con respecto a alimentos como las coles de Bruselas, los pimientos italianos o productos tan autóctonos como la tarta de Santiago. Con la declaración de Indicativo Xeográfico Protexido, hace un decenio, la Asociación Galega de Repostería conseguía ganar una batalla por la que llevaba luchando años. Aseguraron entonces que se trataba de una garantía para el cliente, y dejaba a la receta libre de plagios; pues ya entonces fuentes del Consello Regulador da Tarta de Santiago comentaron que el distintivo suponía un alivio «pero sobre todo una garantía para el cliente. Es la seguridad de la calidad de lo que se pone en venta, pues bajo el nombre de tarta de Santiago se vende cualquier cosa, bastaba con ponerle la cruz encima y ya era tarta de Santiago». Sin embargo, igual que sucede con la paella valenciana y su arroz chino, con frecuencia se encuentran al pasar Pedrafita réplicas de la tarta de Santiago cuyos productos principales no proceden de Galicia.

Lo mismo sucede con el pan gallego. Tiene su miga la calidad excepcional del producto y surgen infinidad de imitaciones una vez se cruzan las tierras de Breogán. Para que pueda llamarse así al menos un 25 % de trigo blanco utilizado debe proceder de variedades autóctonas. Para proteger la denominación, después de veinte años, los panaderos gallegos conseguían hace escasos dos meses la Indicación Xeográfica Protexida Pan Galego. El reglamento de caracter europeo que empezará a funcionar en abril abraza su autenticidad.

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