La hostelería de Lugo abre la veda: el cliente ya no manda en los horarios

Una veintena de restaurantes cerrará la cocina media hora antes en los dos turnos y obligará a los comensales a abandonar el local a las 01.30 h. Chefs del resto de Galicia se plantean sumarse a esta iniciativa


Recoge tus cuchillos y vete. Con esta frase despedía el mediático Alberto Chicote a los aspirantes a ganar TopChef una vez eran expulsados, pero a partir de ahora bien podrá servir de recurso lingüístico para los propietarios de un buen puñado de restaurantes de Lugo, que se han unido en una iniciativa pionera en Galicia para reivindicar una conciliación imposible en su sector. A partir del próximo lunes (una vez termine el Arde Lucus) sus cocinas cerrarán antes, en su mayoría media hora, en los dos servicios. En el de mediodía los fogones se apagarán a las 15.30 h., y en el de cenas dejarán de prepararse platos a las 23.30 h. Además, para facilitar el cumplimiento de la ley que, desde hace unas semanas, obliga a fichar a todos los empleados, los clientes tendrán que abandonar los restaurantes a las 01.30 h. como muy tarde. Esta drástica medida, que ya miran con ojos golosos hosteleros de otros puntos de Galicia, aseguran, también servirá para acostumbrar a los clientes a que, como en otro tipo de sectores, tiene que haber unos horarios estipulados. ¿Lo entenderán así los comensales? 

«Creo que la mayoría de clientes va a reaccionar bien; lo que percibimos en las redes sociales es un apoyo masivo, en torno al 90 % de ellos está de acuerdo, porque en fondo es más cómodo también para ellos». Según comenta Héctor López, propietario del restaurante España, uno de los muchos que se ha sumado a esta iniciativa, cuando comiencen a funcionar los nuevos horarios «muchos se vana  animar a implantarlos en sus locales» y, como él mismo y sus colegas, esos que llevan meses reuniéndose para buscar una solución a la esclavitud de unas jornadas maratonianas, verán todo lo positivo de esta idea. «No puede ser que entres en un restaurante y no sepas cuándo vas a salir», añade antes de comentar que ha hablado con cocineros de A Coruña que respaldan la propuesta lucense. De momento, los impulsores del plan ya le han comunicado este acuerdo de carácter voluntario a la Asociación Provincial de Empresarios de Hostalería e Turismo de Lugo (Apehl) para que se la traslade a los demás hosteleros de la zona con el fin de que se añadan a esta iniciativa.

Quien también está a favor de que existan unos horarios homogéneos en los restaurantes es Gerson Iglesias, chef de Adega das Caldas (Ourense). Según este cocinero la medida es perfecta para «educar a la clientela y que la gente sea consciente de que los trabajadores de la hostelería también tenemos vida fuera del restaurante». Además, piensa que compensa en la vertiente financiera porque «permite abaratar costes».

El contrapunto

Sin embargo, también hay notas discordantes dentro del sector de la restauración respecto a esta nueva praxis. Es el caso de Diego Lombao. El propietario del restaurante mexicano Zicatela, en A Coruña, explica que depende del pulso de la ciudad y del tipo de clientes de cada local tiene más o menos sentido estipular un horario para todos los restaurantes. «Yo no cambiaría nuestros horarios porque cada local tiene sus tiempos y su organización; en mi caso, un jueves a las once de la noche tengo el restaurante lleno de gente. No podría cerrar la cocina tan pronto, aunque en otros sitios a lo mejor no haya tanta vida nocturna. 

TripAdvisor: de aliado a enemigo de los chefs gallegos

Laura G. del Valle

La denuncia a esta plataforma de un local valenciano que no quiere aparecer en esta web ha desatado la polémica; cocineros de la comunidad denuncian prácticas poco ortodoxas y alertan de que el portal invita a los cocineros a pagar para escalar posiciones en su ránking

«Ofrecer el anonimato es como dar una licencia de armas a una persona que no ha pasado un test psicotécnico». Esta frase podría haberla pronunciado una celebridad televisiva, un alto cargo político o una importante figura de la literatura para referirse a los comentarios que sufren por parte de esos haters que peinan Internet. Y que nunca muestran su nombre ni su rostro. Sin embargo, fue el chef Pablo Gallego quien realizó un diagnóstico tan severo sobre el escaparate que representan las plataformas de reseñas como TripAdvisor para los locales de hostelería. La polémica estaba servida después de que el restaurante Marina Beach Club de Valencia reclamase 660.000 euros a este portal estadounidense por no controlar las opiniones negativas ni permitirle al establecimiento desaparecer del portal. Poner sobre la mesa el debate solo avivó las llamas de los ya encendidos chefs gallegos a los que se les planteó esta cuestión.

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