«Tenemos que aprender a valorar lo nuestro»

J. M. ORRIOLS

SABE BIEN

ROI FERNANDEZ

Era un día más de los que Fernando de Santiago dedicaba a hacer trial con su moto. Pero en esa fecha, hace 20 años, se perdió en los montes de Pantón y se encontró «con el paraíso». Había llegado a Míllara, «una aldea abandonada pero situada en un lugar excepcional, con viñas, olivos, alcornoques y muchos cerezos», recuerda.

06 ago 2017 . Actualizado a las 10:21 h.

Aquel descubrimiento iba a cambiar muchas cosas en Fernando y en las tierras de la ribera del Miño, porque el empresario preguntó a un labrador sobre la propiedad de las casas.

«Me dijo que no vivía nadie en el lugar -explica de Santiago- y que sus dueños estaban repartidos por muchas partes del mundo como emigrantes. Así empezó una odisea que requirió diez años de trabajo y constancia para contactar y negociar más de 2.000 pequeñas propiedades con unos 500 emigrantes, la gran mayoría en Suiza, Buenos Aires y Barcelona. Parecía no acabar nunca, porque siempre faltaba algún pequeño heredero, o no se ponían de acuerdo entre ellos», asegura. «Pero al final lo conseguí y hoy mi proyecto es una realidad. Doce casas están rehabilitadas con respeto absoluto a la arquitectura popular de la zona. Es decir, con piedra, madera o pizarra, porque no están permitidos materiales más modernos como aluminio, revestimientos o incluso las antenas de televisión exteriores», afirma Fernando. «Y así alcanzamos la nominación en el premio Juana de Vega de rehabilitación. Con estas premisas y dado que fue siempre zona de vinos, nos decidimos a hacer una bodega que continuase con la tradición vitivinícola. Ahora elaboramos cerca de 100.000 botellas de las marcas Finca Míllara, Beterna, El Nido del Cuco, Bancales de los Alcornoques, Ribera de los Naranjos, El Prohibido, Cuesta de los Olivos y Jvlivs, además del Lagariza, un vino joven, elaborado con mencía, que fue galardonado con el Acio de Aro de la Xunta de Galicia, como el mejor tinto del año. Por cierto, en esa selección, con el Nido del Cuco, conseguimos el Acio de Bronce, en el apartado de tintos con barrica».

 Extensión de la viña

Los propietarios de Finca Míllara cuentan con 20 hectáreas de viñedo, con cepas de 20 años de edad media «y permanentemente cuidadas por seis agricultores, porque nuestra teoría es que el buen vino se hace en la viña».