La capital de Bergantiños se convirtió ayer en parada obligada para 54 franceses que tras completar el Camino tomaron aquí un respiro. Una comida celebrada en el restaurante Río Sil puso la guinda a su paso por la localidad antes de volver a Toulouse
Los taxistas de Lugo y sus familiares disfrutaron de una comida de confraternidad en un restaurante de la ciudad tras una breve eucaristía en la que no faltó la tradicional bendición de los coches.