Me enamoré...

... LO VI SOLITO Y ME LANCÉ Así, como dice la canción, se conocieron estos amores de verano que no se han vuelto a separar. Del Albariño y el San Adrián al altar pasando por una noche de discoteca, hay historias que superan ese primer impacto y se convierten en auténticas relaciones. Ya se sabe. Un mojito, dos mojitos, mira qué ojitos bonitos... Y hasta hoy.