La nave de carga rusa está a la deriva en órbita y precipitándose sobre la Tierra descontroladamente tras fracasar en su encuentro con la Estación Espacial por un fallo en las antenas
El Progress M-27M, que transportaba cerca de 2,5 toneladas de suministros para la EEI, se desintegrará en la atmósfera y sus restos caerán en cualquier punto entre los paralelos 52
La NASA ha desmentido que se debiera a una fuga de amoniaco, pero los astronautas se han confinado en la zona rusa de la nave aunque la situación está bajo control