La mayor parte de la nave espacial se desintegró al entrar en la atmósfera
09 may 2015 . Actualizado a las 10:29 h.Objetivo cumplido. El carguero espacial Progress, que llevaba fuera de control más de una semana, se ha desintegrado en su reingreso a la atmósfera terrestre, una autodestrucción para la que había sido diseñada. Pero lo hizo no sin antes haber puesto el miedo en el cuerpo a media humanidad ante la posibilidad real, aunque muy mínima, de que algunas de las piezas que hubieran podido sobrevivir a la explosión cayesen en una población. Era una opción remota que, supuestamente, puede ocurrir una de cada 10.000 veces, pero la lógica ha vuelto a imponerse y los posibles restos del carguero, las piezas de titanio y acero, si es que alguna pudo resistir, lo que nunca se sabrá realmente, acabaron en el mar. Cayeron pasadas las tres de la madrugada del viernes en el Pacífico Sur, al oeste de la costa chilena. Esta zona del planeta está considerada como un auténtico cementerio de naves espaciales, ya que allí cayeron numerosos satélites y transbordadores, aunque a diferencia de la Progress lo hicieron de forma programa. También a esta zona fue a parar la mítica estación espacial rusa Mir en marzo del 2001.
La Progress M-27M fue lanzado a fines de abril impulsado por un portacohetes Soyuz y cargado con 2,4 toneladas de provisiones destinadas a la Estación Espacial Internacional (ISS). Sin embargo, el portacohetes erró en alcanzar la órbita prevista por un fallo que todavía se desconoce, de ahí que vagara fuera de control.
Un mes más en la estación espacial
El fallo en el portacohetes encargado de poner en órbita a la nave de carga Progress, cuyas causas aún se desconocen, ha obligado a la Agencia Espacial Rusa Roscosmos a reprogramar los vuelos de sus naves, lo que también afectará al transporte de astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS). Los primeros afectados será los cosmonautas Antón Shkaplerov, de Rusia; Samantha Cristoferetti, de Italia, y Terry Virts, de Estados Unidos, que deberán permanecer un mínimo de un mes más de lo previsto en la plataforma orbital.
La tripulación que les tenía que dar el relevo no volará a la plataforma internacional hasta mediados de julio, cuando la partida estaba prevista inicialmente para el 26 de mayo. Desde la retirada de los transbordadores estadounidenses, las Soyuz rusas son, por el momento, los únicos vehículos con capacidad para enviar astronautas a la ISS.
El transporte de avituallamiento y equipos técnicos no supone un problema, ya que aparte de las Progress operan las naves de la empresa privada Space X.