Sus constantes desplazamientos y la falta de contacto con delincuentes locales dificultan su seguimiento Son como los bárbaros que llegaban, arrasaban y se iban con el botín, pero en versión moderna. Cada vez son más los robos, siempre violentos, que la policía atribuye a bandas organizadas que vienen del Este de Europa, de Kosovo, de Albania. Cada vez es más común que los vigilantes de seguridad de los polígonos industriales descubran cajas fuertes reventadas y, sobre todo, butrones, agujeros hechos en la pared de naves y oficinas a golpe de martillo y cincel. Son delincuentes especializados y nómadas a los que las fuerzas de seguridad son incapaces de poner coto. Sus actuaciones en los últimos años son numerosas.
N. MIRÁS