La mayor parte de los considerables ingresos que genera el narcotráfico no van a parar a los países en desarrollo donde se cultiva la droga, sino a las naciones ricas industrializadas que la consumen, destacó ayer en Viena la ONU.
25 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.«Unicamente el uno por ciento de la suma que gastan los adictos en droga en todo el mundo para alimentar sus hábitos se percibe como ingreso agrícola en los países en desarrollo», revela la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (Jife) en su informe anual correspondiente al 2002 y presentado ayer en Viena. El 99% restante del ingreso mundial va a parar a los narcotraficantes de los países ricos. Esta Junta, un órgano autónomo del sistema de las Naciones Unidas encargado de vigilar el uso de las drogas y fármacos en todo el mundo, examina esta vez las repercusiones del comercio ilegal de drogas en el crecimiento económico porque lo considera «esencial para el desarrollo sostenible y el desarrollo humano». Los cálculos de los expertos de la ONU cifran en 400 millones de dólares el valor del cultivo ilícito de adormidera para el productor y en 700 millones de dólares el de la coca. Es decir, los agricultores que en todo el planeta se dedicaron en el 2001 a esas plantaciones ilegales habrían percibido un total de 1.100 millones de dólares. Frente a esa cifra, «se calcula que tanto en EE.UU. como en Europa Occidental, que son los principales mercados de drogas ilícitas, se gastaron 48.000 millones de dólares en cocaína y 32.000 millones de dólares en heroína», subraya el Informe 2002 . Europa, a la cabeza En cuanto al consumo, en Europa se comercializa alrededor del 60% del volumen mundial de éxtasis y dentro la Unión Europea (UE) Irlanda, Holanda y el Reino Unido son los países que registran las tasas más altas de uso de esta droga de diseño, según el informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU. El informe recoge las conclusiones de un sondeo en centros de enseñanza superior de la Unión Europea que revela que «en España ha crecido el consumo experimental y habitual» de éxtasis, que también se extiende por Europa del Este. Se constata que las sustancias químicas para producir ilegalmente diferentes cantidades de anfetamina MDMA (éxtasis) «no se logran fácilmente en Europa, sino que en su mayoría se introducen de contrabando desde China». Más prevención La Jife pide a los Gobiernos de la Unión Europea que refuercen su acción preventiva contra el uso indebido de drogas y den datos sobre los efectos nocivos de estas sustancias, alguna de las cuales, como el éxtasis, «pueden originar lesiones cerebrales irreversibles». En cuanto al cannabis, señala que su cultivo ilegal se ha intensificado notablemente en la UE, lo cual se explica por el hecho de que las políticas de algunos países son «menos severas respecto a la posesión de cannabis», cuya planta «se sigue cultivando a gran escala en el sur de Albania».