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La flota toca a rebato porque la subida del gasoil puede paralizar la pesca

Somos Mar REDACCIÓN / LA VOZ

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Un camión cisterna suministrando combustible a un pesquero en Celeiro, el 10 de marzo del 2026.
Un camión cisterna suministrando combustible a un pesquero en Celeiro, el 10 de marzo del 2026. xaime ramallal

ARVI y la Federación Galega de Confrarías urgen apoyo institucional porque la guerra en Irán dispara todos los costes

11 mar 2026 . Actualizado a las 09:41 h.

Cuatro años después de que Vladimir Putin ordenase a Rusia invadir Ucrania, desatando una crisis global que puso contra las cuerdas a la economía mundial, Donald Trump y Benjamín Netanyahu la baquetean atacando Irán con los ejércitos de EE.UU. e Israel. Igual que los demás ciudadanos y sectores económicos, los pescadores se echan las manos a la cabeza porque en estos once días de guerra ya están siendo castigados por subidas generalizadas de costes, entre las que, de momento, sobresale la del gasoil. ARVI, la Cooperativa de Armadores de Vigo, y la Federación Galega de Confrarías de Pescadores tocan a rebato urgiendo al Gobierno medidas de apoyo institucional similares a las del 2022 porque, sin respaldo público, la flota podría verse obligada a amarrar, con las consiguientes repercusiones en el suministro de alimentos marinos y en todos los eslabones de la cadena que lleva el pescado del mar a la mesa.

Depende de la especie objetivo, pero, incluso estando bonificado, el combustible representa alrededor del 40 % de los costes de la flota. ARVI sostiene que el gasoil se ha encarecido más del 72 % «en apenas una semana». Según dice, por el litro de gasoil que enero y febrero pagaba 0,555 euros ahora debe abonar 0,991. Eso en Vigo, porque en Irlanda, donde se abastecen buques de Gran Sol, ya llega a 1,10 euros, asegura. Este martes 10 también superaba el euro en algunos puertos gallegos, según el Geoportal de Hidrocarburos del Ministerio para la Transición Ecológica.

«Solicitamos a la Secretaría General de Pesca que impulse con urgencia medidas extraordinarias de apoyo al sector»

ARVI

 La escalada comenzó dos días después del ataque estadounidense e israelí contra el régimen iraní: el día 2, el litro de gasoil pesquero salía a 0,660 euros en Celeiro (Viveiro), donde ayer estaba en 0,984. Con ligeras variaciones, ese era el precio en gran parte de los surtidores gallegos. Desde Marín, un armador transmitía la incertidumbre generalizada en el sector porque el litro había bajado de los 0,891 euros de anteayer a los 0,846 de ayer.

Visto que este repunte sitúa a la pesca en una situación igual o peor que la del 2022, desde ARVI, que preside Javier Touza, apremian a la Secretaría General de Pesca a «impulsar con urgencia el análisis y la posible activación de medidas extraordinarias de apoyo al sector», desde España y desde la UE. Por ejemplo, «mecanismos de reducción de costes del combustible», activar el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (Fempa) para compensar el incremento de costes, que también alcanza al gas, la electricidad, el transporte marítimo y el almacenaje en cámaras de frío. También propone ayudas por paradas temporales y respaldo a las organizaciones de productores en el almacenaje.

«Calquera variación nos custos fixos supón un duro golpe para o sector artesanal, que reclama medidas de apoio urxente»

José Antonio Pérez, presidente da Federación Galega de Confrarías de Pescadores

Y en nombre de la flota de bajura, José Antonio Pérez, presidente de la Federación Galega de Confrarías, alerta de que la carestía del carburante «pon en risco a viabilidade do sector pesqueiro artesanal», barcos propulsados por gasoil y por gasolina. Ahora «atosigado despois do inverno infernal nas nosas costas, asiste ferido á suba incríblemente prematura do combustible», con márgenes de beneficio exiguos en los que cualquier variación de costes «supón un duro golpe», reclama al Gobierno apoyo «urgente e contundente» como el que ofrecen países vecinos.