La abundancia de cefalópodo anima al creciente número de aficionados a esta práctica deportiva a salir de forma masiva para capturarlo
31 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Mucha paciencia y algunas dosis de estrategia son imprescindibles en la captura del calamar. Lo explican los pescadores deportivos, cuyo número va en aumento en Galicia. En la actualidad, la abundancia de cefalópodo está propiciando que los aficionados salgan de forma masiva, tanto por tierra como a flote. En el área de Barbanza, los más experimentados relatan que en las piedras de O Touro de A Ribeiriña, en A Pobra, han llegado a juntarse en los últimos tiempos hasta una veintena de embarcaciones; y frente a Boa, en Noia, una cifra incluso superior. Ostreira, el islote de A Bensa o el área de Palmeira son otros puntos con gran tirón entre quienes van a flote. Sin embargo, como precisa el ribeirense José Antonio Ventoso, «dependendo de como sopre o vento diríxeste a un lugar ou a outro».
En la Costa da Morte, Malpica es la localidad que ejerce mayor reclamo. En el lugar conocido como el Martillo pueden juntarse en una noche por encima de la treintena de pescadores. También es fácil ver hileras de cañas en Brens, Corme o Laxe.
Entre quienes pescan por tierra no faltan en ocasiones las disputas, bien porque se invade demasiado espacio con las cañas, o por la ocupación de lugares sobre los que algunos aficionados creen tener derecho o que son considerados los mejores.
Aunque a nadie le gusta regresar de vacío, para muchos ir al calamar es algo más que lograr capturas: «Cóllelo cando a el lle dá a gana», sentencia José Romero. Este carpintero jubilado de Boiro, conocido como Barón, relata lo que le aconteció hace una semana: «Non me dera tempo a pousar a cana e xa collín un. Pensei que ía ser unha xornada excelente, e resulta que ese foi o único. Ás veces estas vendo que van a polo peixe e, de repente, dan media volta. Os días tristes e escuros son os mellores».
Subraya que «este ano está a ser un dos mellores dende hai moito tempo, e por iso se afeccionou máis xente».
Actuar con rapidez
En Ribeira, José Antonio Ventoso Mariño expresa su satisfacción por la llegada de borrascas porque favorece el movimiento de los peces. Explica que el cefalópodo es esquivo: «Cando ves un grupo tes que andar rápido, porque de súpeto marcha. Pode aparecer en calquera sitio».
La estrategia es importante porque hay que engañar al calamar con la potera, aunque como explica una aficionada de Boiro el cefalópodo tampoco se deja convencer fácilmente: «Suele tentar con uno o dos tentáculos y, a veces, se retira».
Todos coinciden en afirmar que cada vez es más frecuente ver a personas en tierra o en embarcaciones dedicándose a su captura, incluso en lugares en los que antes era inusual ver a gente lanzando las cañas. Quienes practican esta actividad afirman que constituye una forma de relajación, de liberar tensiones. Incluso, hay grupos que quedan por la noche para pescar y, de paso, compartir un momento de esparcimiento nocturno.
El amanecer y la noche son los momentos idóneos, pero una boirense que comenzó yendo por tierra y ahora lo hace por mar señala: «Los tengo capturado a las tres de la tarde. Tienes que saber mover la potera para que vaya detrás de ella».
Hay quien atribuye esta creciente afición tanto a la abundancia de cefalópodo como al hecho de que debido a la crisis sanitaria la gente decide decantarse por la práctica de actividades al aire libre. Aseguran que constituye una distracción que con la práctica acaba enganchando.