Para producir resina, más vale un pino de edad que uno grande

Un estudio realizado al amparo de la Misión Biolóxica de Galicia corrobora el potencial del sector como actividad estratégica

El ingeniero Ricardo Quiroga en uno de los pinares donde realizó el estudio en Campo Lameiro
El ingeniero Ricardo Quiroga en uno de los pinares donde realizó el estudio en Campo Lameiro

redacción

Hay dos comunidades de montes en el concello de Campo Lameiro, las de Chacente y Paredes, en las que los pinos cubren más de doscientas hectáreas de superficie. Hasta allí se desplazó el ingeniero forestal Ricardo Alberte Quiroga García para estudiar cómo la resina puede convertirse en un aprovechamiento alternativo de los pinares gallegos. De hecho, hay partes de esos montes donde ya se recoge y se explota. Su investigación _un trabajo de fin de grado que defendió en la Escuela de Ingeniería Forestal de la Universidade de Vigo y que estuvo dirigido por Rafael Zas, de la Misión Biolóxica de Galicia del CSIC, y por la profesora de la Universidade de Santiago (USC), Margarita Lema_ no solo corroboró que, efectivamente, este uso podría convertirse en una actividad estratégica y sostenible, también confirmó su contribución a la renta económica de los propietarios de monte, contribuyendo a la creación de puestos de trabajo directos, a la fijación de población en el rural y a servicios fundamentales como la prevención de incendios o la detección temprana de plagas o enfermedades forestales. No hay más que ver cómo la explotan en otras comunidades españolas.

La investigación también ha permitido comprobar que la edad de los pinares, más que su tamaño, es un factor determinante en la cantidad de resina producida. «Os piñeiros de entre 30 e 40 anos _explica Ricardo Quiroga_ producen o triplo que as árbores máis novas». El estudio, que fue realizado en el marco de una ayuda de la Xunta para la ejecución del proyecto de innovación de grupos operativos de la Asociación Europea de Innovación Resdron, apunta que, aunque en Galicia el principal uso que se le da al pino es el maderero, «non debe de infravalorarse a produción resineira, que noutros lugares de España é entendida como unha actividade estratéxica».

Además, el trabajo ha probado por primera vez el método de extracción conocido como microrresinación para estimar la cantidad de esa sustancia, que no es más que un modo de defensa de los árboles, que producen. «Comprobouse que era un bo estimador e pode usarse isto para posteriores investigacións», dice este ingeniero.

Otro de los factores que puede contribuir a estimar la cantidad de resina producida es el nivel de competencia entre árboles. «Os pinos non están plantados mantendo a mesma distancia, entón cando lles faltan nutrientes producen máis defensas. A resina é unha sustancia que se xera como defensa. O que pasa que hai que ver que non teñan nutrientes de menos porque iso impediría que medraran de xeito correcto», añade. De ahí la importancia de la silvicultura a la hora de hacer una plantación enfocada a la producción de resina.

Aunque Galicia tiene poca tradición en el sector resinero, este trabajo evidencia el enorme potencial productivo que tiene la comunidad. De hecho, es una sustancia que se aprovecha para multitud de productos. 

Resina gallega para perfumes, cremas y preservativos

María Cedrón
;
Así trabajan los resineros en Lemos Tienen estos pinos del monte do Ferroedo en alquiler y pagan el 10% a sus propietarios

Esta industria despega en Galicia, donde este año prevén recoger 130.000 kilos de un producto natural alternativo al petróleo para múltiples usos

Es jueves. Jueves de primavera. Xián Santos, Lucas Iglesias y Francisco Domínguez están a punto de subir al monte de Ferroedo, en la parroquia de Santa María de Tuiriz, para recoger resina, la savia con la que los árboles ayudan a cicatrizar sus heridas. Porque Xián, Lucas y Francisco son resineros, un sector que comienza a despertar en Galicia después de la crisis sufrida en España y Portugal durante los años 80 por las explotaciones dedicadas a esta labor.

La razón del declive fue la pérdida de cuota de mercado provocada por los elevados costes de producción, la disminución de mano de obra y, sobre todo, la competencia de China, que entonces entró en el mercado con unos precios mucho más competitivos que los europeos.

Seguir leyendo

Newsletter Somosagro

Recibe todas las semanas la información más relevante del sector primario

Votación
3 votos
Comentarios

Para producir resina, más vale un pino de edad que uno grande