El cambio climático afectará más a los pinos de zonas húmedas, como Galicia

Un estudio de la Universidad de Lleida, con la colaboración de la Misión Biológica de Galicia, concluye que su crecimiento se puede ralentizar hasta en un 75 %


Redacción / La Voz

La lógica nos hace pensar que un pino que viva en unas condiciones extremas de calor y humedad puede verse abocado a la desaparición si el cambio climático hace que el clima de su entorno se vuelva más extremo todavía. Pero un estudio realizado por la Universidad de Lleida sobre el pino Carrasco en montes del Mediterráneo concluye lo contrario: son los bosques de zonas más favorables los que sufren un mayor riesgo por el cambio de temperatura. En esta investigación ha colaborado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través de la Misión Biológica de Galicia. Y uno de sus investigadores, Rafael Zas, argumenta que aunque ni esta especie habita en Galicia, ni los ensayos se han hecho en territorio de esta comunidad, los resultados son «perfectamente extrapolables. Si esos mismos resultados son válidos para otras especies de pino, nuestros bosques podrían ser de los que más sufran con el cambio climático», asegura.

El cambio climático puede ralentizar hasta un 75 % el crecimiento del pino carrasco en los montes del Mediterráneo. Esta es una de las principales conclusiones del estudio internacional liderado por la Universidad de Lleida. El documento, publicado en la revista New Phytologist, ha contado con la colaboración del Centro de Investigación Forestal y de distintas universidades e institutos de investigación de Suiza, Italia, Marruecos, Israel y Estados Unidos. «Se ha analizado la información derivada de 14 ensayos genéticos de pino carrasco emplazados en toda la cuenca del Mediterráneo para caracterizar los patrones de adaptación de la especie asociados a las diferencias climáticas», explica Jordi Voltas, investigador principal y catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agraria de la Universidad de Lleida. «A partir de modelos de respuesta al clima, e integrando la diferenciación genética existente entre poblaciones, se han proyectado los crecimientos futuros de la especie en relación a dos escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero, moderado y severo», añade.

El resultado revela que los bosques de la especie que actualmente se encuentran sometidos a condiciones más favorables, es decir, más húmedas, están a su vez más expuestos a la acción adversa del calentamiento global que los emplazados en ambientes más áridos. Estos bosques, que corresponden a las áreas costeras de España, Francia, Grecia y el Magreb, pueden llegar a experimentar descensos en su crecimiento actual de hasta el 75 % a finales del siglo XXI, aseguran las conclusiones de esta investigación. Por el contrario, los bosques de zonas más áridas y continentales soportaría mejor los efectos de las elevadas temperaturas futuras y cambios en el régimen de lluvias. «Los datos pueden ayudar a definir estrategias de utilización de material genético del pino carrasco en actividades de repoblación, restauración ecológica y migración asistida, y así reforzar las posibilidades de supervivencia de la especie frente a los efectos del cambio climático», añade Voltas.

Aportación gallega

En este estudio ha colaborado el grupo de Genética y Ecología Forestal de la Misión Biológica de Galicia, que ha aportando datos y contribuido en los análisis estadísticos que, mediante herramientas novedosas y complejas, permiten analizar cómo los distintos orígenes del pino carrasco muestran sensibilidades al clima diferentes. Los modelos desarrollados han permitido determinar las funciones de respuesta al clima de cada origen y, con ellas, predecir el comportamiento futuro de los mismos ante el cambio climático. Rafael Zas es uno de los integrantes de este equipo y destaca que los resultados deberían tenerse en cuenta en Galicia. «El estudio dice que los pinos que viven en zonas más fastidiadas, en lo que al clima se refiere, están más preparados para sufrir condiciones adversas que los que viven en zonas más favorables, como la nuestra. Los resultados vienen a decir que, contra todo pronóstico, tendrán más problemas las poblaciones de zonas buenas. Es una respuesta inesperada», asegura.

Zas destaca que la especie estudiada, el pino Carrasco, no se encuentra en Galicia, aunque sí que es una de las más abundantes, de forma natural, en el resto de España. «Es muy probable que, en los próximos años, el clima gallego se convierta en el clima ideal para esta especie», asegura. Y es que, añade, el cambio climático es cada vez más evidente y los árboles están ya sufriendo sus consecuencias.

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