El último adiós a Antonio Alcántara, la muerte del patriarca de «Cuéntame»

beatriz pallas REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

El protagonista de la serie de TVE falleció en el episodio de este jueves por las secuelas del coronavirus

21 may 2021 . Actualizado a las 20:56 h.

Antonio Alcántara ha muerto. Larga vida a Antonio Alcántara. El patriarca del clan televisivo más longevo protagonizó este jueves su escena final en la trama contemporánea de Cuéntame cómo pasó, aunque al Antonio de 1993, el del relato que sigue el orden cronológico, todavía le quedan años por vivir en esta antología de la historia reciente de España adornada con la ficción de la familia protagonista.

Los seguidores de la serie de TVE no pueden decir que les haya cogido por sorpresa el fallecimiento del personaje encarnado por Imanol Arias, que venía arrastrando una salud muy mermada por los efectos del covid-19. El coronavirus que puso el mundo del revés también alteró los planes de la 21.ª temporada de esta ficción, que se arriesgó con un viaje en el tiempo para combinar la línea temporal de su narración de principios de los noventa con una inmersión en el mundo presente de la pandemia. En este ahora, igual que millones de personas en el mundo, Antonio Alcántara se contagió del virus. E igual que millones de personas, sufrió sus secuelas.

En el capítulo Dame alas, último para el personaje y penúltimo de la temporada, la familia se reúne en Sagrillas para recuperar poco a poco la normalidad e inspeccionar cómo están sus viñedos ahora que Antonio y Mercedes han recibido ya su vacuna. El abuelo se había levantado con buen ánimo esa mañana y eso les permite reunirse y celebrar en las bodegas una animada comida familiar. Será la última.

Al acabar, Antonio sale con Carlitos a pasear por el campo y, cuando se despide de los suyos, el tiempo se detiene. Un silencio largo y frío señala que el matrimonio se separa, esta vez sí, para siempre. Los hijos no quieren que se vaya, pero él asegura conocer ya todas las piedras del camino.

Subrayada con parsimonia por la Canción de las simples cosas, de Mercedes Sosa, la escena final del personaje es poética y sobria, con Antonio-Imanol solo «en los viejos sitios donde amó la vida». En la tierra, que lo abraza literalmente con sus raíces. Y antes de que sus pulmones le fallen, aún tiene tiempo de ofrecer una última lección vital a un niño que se tropieza con él en los viñedos y a quien alcanza a explicarle con su último suspiro cuál ha sido su secreto para hacer buen vino en la vida: «Las uvas crecen en racimos, porque son como una familia; crecen juntas, se necesitan y se ayudan a madurar».

Y así, bajo el vuelo de un ave rapaz, la muerte serena de Antonio Alcántara hizo historia de la televisión en España del mismo modo que hace décadas lo hizo la de otra figura icónica y patriarcal, la del marinero Chanquete, pero donde allí hubo llantos a mares aquí hubo una tristeza austera que Mercedes percibió desde la distancia y aceptó con aplomo: «No te vayas muy lejos», fue su última palabra.

Homenaje a Antonio Alcántara

«Después de este salto mortal en el tiempo, nos parecía que en este presente en el que tantas personas se han ido sin poder despedirse no era justo que Antonio Alcántara sobreviviera», asegura Joaquín Oristrell, coordinador de guiones de esta temporada.

Oristrell alaba la generosidad de Imanol Arias, el actor que da vida al patriarca, que desde hace años, toma a su padre como referenica para el personaje. «Antonio Alcántara es un personaje único porque nos recuerda a muchos personajes. Coge la esencia de tantos padres, tantos abuelos, tantas personas que queremos y odiamos a la vez; tanto soñador, tanto quijote perdido. Es la persona que va a la ciudad y quiere meterse en medio de todos los fregados, pero no lo consigue porque España es muy clasista y no te permite entrar en compartimentos difíciles», asegura. «Cuenta mucho quiénes somos y, sobre todo, la parte masculina de España, igual que Mercedes cuenta muy bien la parte de las mujeres y esa evolución que han hecho en el mundo, cómo han ido avanzando. Se mezcla ese Antonio con Imanol Arias, que tiene a su padre presente siempre en cada escena que hace. Cada cosa es un acto de amor o de ajuste de cuentas con su padre, muchas cosas a la vez. Imanol en eso ha sido un hombre muy generoso, porque no le ha importado ser antipático, caer mal o hacer cosas que otros actores no harían porque quieren que el público piense que son buenos, generosos, nobles. Imanol le ha dado ese sitio único al personaje al que dentro de un mismo capítulo lo quieres y lo quieres matar a la vez. Nos cuenta muy bien quiénes somos y de dónde venimos», añade.