Los expertos instan a la UE a blindar la pesca tras el «brexit»

La salida del Reino Unido permitirá reformar la clave en el reparto de cuotas

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bruselas / corresponsal

«Como un campo de minas», así describía ayer el profesor José Manuel Sobrino el camino por el que se están adentrando la UE y el Reino Unido. Lo hizo ante la Eurocámara, perfilando los diferentes escenarios del brexit. Los 27 quieren pasar de puntillas por el trance y el gallego recomienda, como pide el sector, mantener el statu quo: «Sería lo ideal [...] Va a llevar mucho tiempo alcanzar un acuerdo marco, lo mejor es cerrar acuerdos transitorios que permitan mantener la actividad pesquera», sostuvo. 

Londres tendrá que digerir el mal trago que supondrá decir adiós a su principal mercado. Al menos el 70 % de sus exportaciones pesqueras tienen como destino la UE, que obtiene el 21 % de sus capturas de aguas británicas (unas 654.000 toneladas anuales).

Esa dependencia comercial es la que ha llevado a algunos expertos a sugerir ayer a la UE que tome la delantera y condicione la entrada del Reino Unido al mercado único europeo al acceso de la flota comunitaria a aguas británicas. Los pescadores tendrán que sacarse las castañas del fuego: «La pesca no ocupará un papel central», admitió Sobrino. «Será uno de los sectores más afectados», apuntaló el presidente de la Comisión de Pesca, Alain Cadec, extendiendo la duda: ¿Volverá a ser la flota europea moneda de cambio?

España ya lo vivió en la adhesión. Tuvo que someterse al principio de estabilidad relativa, que le otorga a sus buques un total de cuotas muy inferior al volumen de su armada pesquera. El desequilibrio ha hecho que la flota británica, por ejemplo, disponga de más cuota de la que puede llegar a pescar. Los británicos populistas se quejan igualmente: «Nuestros pescadores quieren echar a los barcos que les roban el pan», clamaron ayer.

La salida del Reino Unido obligará a repartir las cuotas de ese país y los expertos ven margen para cambiar la clave de reparto, que tanto perjudica a España: «Al cambiar las circunstancias puede cambiar el derecho y llevarnos a reflexionar sobre la aplicación más flexible y coherente de este criterio y de la obligación de desembarco», planteó Sobrino. 

En el horizonte se atisban más problemas. Existe el riesgo de que las ya de por sí tensas negociaciones con Noruega se vayan al traste. Para el país nórdico, el acceso a aguas del Reino Unido «es su prioridad». Sin él, la UE ya no es atractiva. En términos de mercado y sin un acuerdo a la vista, el Reino Unido podría imponer (bajo normas de la OMC) aranceles del 13 % a los productos procesados que suele importar de la UE. Los 27 tendrían que conformarse con el 10,8 % a los «frescos» y «congelados» que llegan al mercado comunitario. ¿Quién tiene más que perder? Los informes de los expertos señalan que Bélgica está más expuesto. El valor de las capturas procedentes de aguas británicas alcanzan el 50,1 % del total de la actividad pesquera en el país. Le siguen Holanda (38,9 %), Irlanda (32,2 %), Alemania (30,6 %), Dinamarca (27 %), Francia (23,9 %), Suecia (18,3 %) y por último, España (2,22 %). Pero habrá problemas con la flota británica de capital español, que puede dejar de ser comunitaria.

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