Qué comer cuando ya nos lo hemos zampado todo

Dan por finalizadas las comilonas de Navidad, pero nos tenemos que seguir alimentando y, probablemente, muchos tengan la nevera repleta de sobras. Para agotar existencias y darle un respiro a la cabeza después de tanto inventar recetas, aquí van seis platos fáciles y ricos


Parecía que este año las Navidades iban a ser un mero trámite, y para muchos lo han sido, pero a la hora de echar un vistazo a la nevera uno casi puede sentirse como en aquel confortable enero del 2020. El hombre es un animal de costumbres y si se trata del comer, ni hablamos. Así que por mucho que las cosas hayan cambiado, la mayoría compró más cantidad de comida de la necesaria para pasar las fiestas, las carnes y el marisco siguieron siendo los reyes del menú y, una vez arrancó el año nuevo el propósito de enmienda, en cuestión alimenticia, hizo de las suyas. A aquellos que este año les parecen suficientes restricciones las restricciones impuestas por el comité clínico de Sanidade les invitamos a lanzarse a las croquetas. Pero también ofrecemos alguna ensalada para los que se tomen en serio esto del mal llamado detox. Y un arroz, una sopa y unas tostas con escabeche.

Empecemos por ese entrante francés que con tanto gusto nos hemos apropiado en nuestro país. Como explican en Croqueta y Presumida, para bordar unas croquetas lo imprescindible, así de sencillo, es que el producto principal sea de calidad. Y aquí, si vamos a utilizar las sobras de Navidad, tenemos las de ganar. Además, piensan en este local, este ingrediente debe tener mucha presencia, nada de crear un mejunje de bechamel que enmascare el jamón, las gambas o el pollo asado. Si tenemos un caldo de alguna elaboración, también es un buen momento para darle salida. Rebajando la proporción de leche a la hora de preparar la bechamel, además de más digestivas, potenciaremos ese sabor intenso en las croquetas. Ah, y otro tema importantísimo, de nada nos sirve manchar la cocina y ponernos a bolear croquetas como si no hubiese un mañana si a la hora de la verdad nos entra la impaciencia y no esperamos a que el aceite donde vamos a freir no esté bien caliente; debemos incluso esperar a que salga humo para incorporar las croquetas, que así no se rompan y estén tostadas por fuera y cremosas por dentro.

 Continuando con bien de bechamel podemos optar, como propone Rocío Garrido, por una lasaña. En este caso, la hizo con restos de carne asada, setas y bechamel. Pero como explica, se puede preparar con prácticamente cualquier sobra. 

 La carne también se puede aprovechar, saliendo un poco de lo habitual, con un riquísimo escabeche. Mantiene Pilar de Mesa, resposable de los cursos de cocina Taller de Mesa (en A Coruña), que para la elaboración que propone, con naranja, la carne más recomendable es la de caza. Así que si te ha sobrado pato, faisán o perdiz, o aún te quedan ganas de innovar en la cocina, puedes tomar nota de este platazo perfecto para una cena o un aperitivo este fin de semana.

Y antes de zambullirnos en el mar, una última propuesta con pollo (aunque perfectamente serviría con alguna de las carnes que acabamos de mencionar) que, por cierto, es perfecta para llevar a la oficina, matando así dos pájaros de un tiro; porque nadie se queja lo suficiente de que, en el siglo XXI, el tiempo es lo que pase entre hacer táper y otro táper. Y así todos los días. En este caso, es una receta de la nutricionista Fátima Branco, que revisita el clásico salpicón de marisco para darle una vuelta de tuerca:

Por último, y para nada menos importante, que cuestan lo suyo, dejamos dos recetas con langostinos para aprovechar aquellos que podamos tener en el congelador y dándole, en uno de los casos, una nueva vida a las cáscaras:

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