La España de los mil nombres: ¿tú como le llamas a la punta del pan?

La lengua de Cervantes tiene en el extremo del pan un claro ejemplo de su riqueza. Hemos encontrado, al menos, quince apodos distintos que hacen referencia a la parte menos valorada de este producto


Las cuestiones gastronómicas generan, a veces, un polvorín de reacciones más agresivas que Bertín Osborne cargando contra las feministas. El caso clásico, y manido, es el que enfrenta al bando cebollista contra el que prefiere solo huevo y patata en la tortilla. No es el único. Los ingredientes que debe llevar la paella, en defensa de la ortodoxia, también acumulan venas hinchadas entre los cocinillas, igual que el punto perfecto de cocción de la pasta. Pero más allá de esto, y dan fe los numerosos hilos que uno puede encontrar en diferentes foros de Internet, el nombre que recibe el extremo del pan hace a más de uno sacar las garras. Hasta la Fundéu BBVA, que cuenta con el asesoramiento de la Real Academia de la Lengua (RAE), lanzó hace unos meses una pregunta sobre cómo le llama cada uno a esa parte del pan que, ya adelanto, la que esto escribe apoda como corrosco. Este es el término más utilizado en la zona norte de las tierras de Breogán, mientras que en el sur está muy extendido el uso de currusco; sin embargo, las versiones corrusco y cuscurro fueron las alternativas que ofreció el ente lingüístico en su encuesta a los españoles, ganando en un 63 % la segunda opción, frente al 37 % que aseguró que utiliza corrusco.

Efectivamente, el diccionario de la lengua española recoge las dos formas, aunque corrusco tiene la marca de «coloquial»; también figura currusco y ambas remiten a cuscurro, que aparece definida como «parte del pan más tostada que corresponde a los extremos o al borde». No obstante, corrosco no aparece registrado y, si en la web de la RAE introduces este término, el diccionario remite al lector a los términos corrosca y corrusco. Sí aparece esta acepción en la Real Academia Galega (RAG), con la siguiente descripción: «Parte saínte con que rematan algunhas pezas de pan, que está situada en cada extremo da barra ou no curuto da bola ou molete».

Pero la terminología alrededor de esta parte del pan da, en España, para mucho más. En Canarias, por ejemplo, es muy habitual escuchar la palabra codo. En zonas de Extremadura y muchas provincias de Andalucía es común que se le apode a los extremos del pan como tetasy en Navarra y el País Vasco al corrosco se le conoce como kozkorro. Por su parte, en Asturias suele escucharse la palabra cuerno (o cuernu) y, en Cataluña, se le conoce como crustó. Mil nombres que crean controversia en cualquier reunión con amigos de distintos puntos del país; hasta aquellos que le llaman teta y culo se aferran a la idea de pensar que es el único término posible para hablar de una parte del pan que, en muchas casas, acaba en la basura. Tanto es así que también hay zonas del país donde se conoce a la punta como mendrugo. De hecho, según la RAE, esta palabra describe un «pedazo de pan duro o desechado».

Pero aún hay más: cantero, pico, curruncho o tacón son palabras que, también, hacen referencia a la parte final del pan. Incluso algunos, como aseguró un forero en una sesuda discusión de las profundidades de internet respecto a a este tema sentenció: «Para mí es cabero, nunca oí otra palabra que no fuera eso».

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