Don Quijote: la cocina tradicional de Compostela

Xosé Amador

CRÍTICAS GASTRONÓMICAS

Sandra Alonso

Con Australia en el corazón y Galicia en las raíces y en la agenda diaria, el equipo del Don Quijote prepara diariamente arroces y mariscos para su variada clientela

03 jul 2021 . Actualizado a las 22:40 h.

El restaurante Don Quijote mantiene viva la llama de la alta cocina tradicional en la capital gallega desde hace 42 años. La calidad de los productos, una cocina cuidada y un trato exquisito constituyen los tres sellos de calidad del local, con varios reconocimientos. Manuel García regenta con mano firme un proyecto gastronómico que tiene en Matilde García, su mujer, una cocinera excepcional y en Richard, el hijo de ambos, un sumiller y experto gastrónomo que garantiza la continuidad de una casa de comidas que siempre trata de satisfacer las demandas de los clientes más exigentes. Con Australia en el corazón y Galicia en las raíces y en la agenda diaria, el equipo del Don Quijote prepara diariamente arroces y mariscos para su variada clientela. El pescado de las rías y las buenas carnes del interior conforman la base de una oferta de platos de viandas que, a la plancha o al horno, hacen las delicias de los comensales. En la oferta no falta una de sus especialidades, el cochinillo, o los postres caseros, de factura excelente.

Después la pandemia, Don Quijote ya ha recuperado su viejo esplendor y gestiona con rigor esta fase de transición a la nueva normalidad. Y, mientras lo hace, ha reforzado los controles de calidad para iniciar una etapa que garantice la excelencia en la oferta. Lo que no ha decaído es el optimismo. Manuel García mira al futuro con buena cara y convencido de la necesidad de no bajar la guardia y de ofrecer lo mejor a los comensales.

Sandra Alonso

Plato estrella: Lubina al horno sobre patata panadera

Elegir una buena lubina es el primer paso. Son piezas de seis kilos. Y descansa sobre patata panadera, con un sofrito de cebolla, pimiento verde, pimiento rojo y pimentón. La lubina se mete al horno abierta, con la piel para arriba. El éxito está en los tiempos de cocción y en la elección de los productos que acompañan al plato.