Estas son las nuevas biblias de los huevos fritos, la ensaladilla y las croquetas

Una pareja de madrileños que pasa varios meses en Galicia tiene medio millón de seguidores en unas cuentas de Instagram que, respectivamente, son una oda a los torreznos, la ensaladilla o el pulpo. El auténtico comer por los ojos


La puerta que da acceso a la fama la abren hoy demasiadas llaves, muchas de las cuales llevan grabadas las letras IG. Las redes sociales son el nuevo escenario para lucir palmito, hasta de incógnito. Y las montañas de seguidores, que se amasan con más devoción que los billetes, aparecen en los lugares más insospechados. Saben de esto, y mucho, Cherén Ayuso y su mujer, Sara Domínguez, dos madrileños atados a Galicia que con cuentas monográficas de huevos fritos, pulpo, ensaladilla, tortilla, croquetas, jamón e incluso torreznos, acumulan medio millón de seguidores en Instagram. Lógicamente, cuando comenzaron esta aventura antes conocido como hobby, no podían esperar la repercusión ni el interés, desatado, por una retahíla de fotos del mismo plato elaborado de distintas maneras y por diferentes manos. 

Sanitarios ambos, y amantes de la gastronomía, sin tener muy clara una intención crearon una cuenta en la que solo subirían fotos de tortilla de patata «que de repente tuvo muchísima aceptación y empezamos a abrir el abanico». Añade Cherén, que junto a Sara pasa cuatro meses en Barreiros y tiene algunos de sus platos favoritos en la comunidad, que la gente empezó a mandarles fotos de sus creaciones «para que las subiéramos, y así se animaron también bares y restaurantes. De este modo las cuentas son un popurrí de fotos de todas partes de España y de todo tipo de gente». Con una cruzada particular contra la tortilla «de hormigón armado», son férreos defensores del clásico pincho de tortilla para merendar. Pero también, y esto puede disgustar a ortodoxos, de la tortilla rellena de queso; opciones de este tipo no faltan en su feed de Instagram.

De su ramillete de cuentas, una de las que tiene más éxito es la que tiene fotos exclusivamente de huevos fritos. Las combinaciones son del todo variopintas y, desde luego, no se recomienda bucear por esta cuenta a aquellos que estén a dieta. Según explican, sus favoritos son y dicen, «indudablemente», los huevos fritos con jamón ibérico, y que «lleven siempre puntilla». A la vez, afirman que aunque saben que son muchos los que prefieren un aceite de oliva suave o de girasol para elaborar este plato, ellos usan exclusivamente aceite de oliva. Por otro lado, tienen un basto recorrido por estrambóticas mezclas que tienen en los huevos fritos a sus protagonistas, pero en su retina quedará para siempre unos que se acompañaban con queso parmesano y foie de pato desmigado.

Inevitable hablar de ensaladilla con estos cocinillas que huyen de la etiqueta de foodie, entre otras cosas porque se reconocen fans incondicionales de la que prepara Chisco Jiménez en el Culuca (A Coruña), y eso que han probado unas cuantas. A la pregunta de qué ingredientes debe llevar este plato de misterioso origen responden: «Con los guisantes hay un tema controvertido, a mi parecer los ha de llevar, así como algo de judía verde, zanahoria, patata, ventresca de bonito, huevos cocidos de corral y una buena mayonesa casera». Pese a la variedad de ingredientes que se pueden ver en @ensaladilladiccion (gambas, salmón ahumado e incluso salchichón), Cherén cree que «lo excéntrico no va mucho con la ensaladilla; un día probé una que llevaba kikos molidos y ese toque crujiente no le quedaba nada bien».

Y si hay gente que disfruta recorriendo una cuenta de instagram de huevos fritos o torreznos, qué decir de los seguidores de las croquetas, probablemente el alimento con más memes (y casi todos con carga postivia) del entorno digital. Dejando muy a un lado la originalidad y la sorpresa, reconocen que es imposible mejorar unas croquetas hechas en casa con amor. De hecho, piensan que las únicas industriales decentes son, precisamente, unas que comercializa Distribuciones Carreiras en Galicia y Las Cremositas. No obstante, intentan huir de lo que llaman «regusto comercial». En @croquetagram tienen cabida todo tipo de croquetas, incluidas las de pollo, las grandes odiadas de los croqueteros. Esta pareja se desmarca de este pensamiento generalizado y mantiene que «siempre que haya una buena bechamel bien trabajada, que sea fluida y melosa, con un buen rebozo crujiente y bien escurrida, se le puede poner a la masa cualquier ingrediente».

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