Aguas prémium: ¡las cosas claras!

MARCO SORIANO DE TEJADA

SABE BIEN

HUM

Ya sea por las dificultades de acceso al manantial o porque estos se encuentran en los lugares más apartados del planeta o sencillamente por el excepcional diseño de sus envases, os presentamos las aguas más exclusivas del mundo, que como producto gourmet figuran en las cartas de los mejores restaurantes

31 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

A pesar de que su presencia en una copa aparentemente es la misma, tienen procedencias muy distintas que le aportan diferentes características organolépticas. Estas exclusivas aguas, que la mayoría de nosotros las distinguimos por el envase, dirían mucho de sus propiedades a un experto sumiller de aguas. Os contamos a qué saben.

Comenzamos en la otra punta del globo, en las antípodas. Desde Nueva Zelanda, concretamente desde Whakatane, en la bahía de Plenty, encontramos un acuífero a 300 metros de profundidad del que nace Antipodes. Su versión con gas es considerada una de las mejores del mundo y su pureza y carácter neutro la hacen idónea para disfrutar en las comidas. Muy cerca de allí, en la península de South Islands Banks, las burbujas del agua volcánica 420, ascienden 200 metros a través de viejas rocas volcánicas por su propia presión. Pero la lluvia en Australia también se envasa. En King Island, en Tasmania, tienen uno de los aires más limpios del mundo y las 9.750 gotas de agua por botella, conocidas como zumo de nubes, tienen un contenido bajísimo de minerales aportándole un sabor muy ligero. Si lo que buscamos es glamour, nos tenemos que ir a la Great Smoky Mountain, en Tennessee, donde nace Bling H2O. Su precio con sus exclusivos diseños de Swarosky y su tapón de corcho puede alcanzar los 400 euros.

El alto contenido mineral y su riqueza en magnesio le aportan un sabor distinto, rico y voluminoso al agua ROI, procedente del manantial Rogaska Slatina con más de 8.000 años de antigüedad, en los Alpes eslovenos. De los Alpes, pero austríacos, igualmente procede el agua natural Oxigen Water. En el manantial de Lebensquell la envasan en latas de 250 ml. para evitar todo tipo de plásticos y preservar su sabor neutro por su bajo contenido en nitratos.

En el Polo Norte

Pero más frío que los Alpes es el Polo Norte. Svalbardi es el agua que se recoge de los icebergs que se desprenden de forma natural de los glaciares en la región Svalbard, a 1.000 kilómetros del Polo Norte, que los noruegos derriten y embotellan. La sensación en boca es excepcionalmente ligera. También de nieve derretida junto con el agua de lluvia filtrada a través de las rocas de granito de las montañas de Braes, en Escocia, procede Speyside Glenlivet cuando vuelve a emerger a la superficie. Limpia y refresca el paladar por el bajo contenido en minerales, preparando las papilas gustativas para saborear comidas y vinos. Una de las aguas con más glamour procede de la mitad del Pacífico, concretamente de las Islas Fiji.

Con el mismo nombre de las islas y procedente del agua de la lluvia filtrada a un acuífero, contiene una gran cantidad de silicio. Pero quizás, los famosos como Cameron Díaz, Jennifer Aniston o Tom Cruise han sido los mejores prescriptores fotografiándose con una botella en la mano. Y acabamos en casa. Con finas burbujas naturales y de origen magmático, Magma de Cabreiroà es un agua con un carácter diferente y un atractivo envase de aluminio reciclable. El manantial de Verín fue certificado por el Premio Nobel Ramón y Cajal en 1906.

1. ANTÍPODES. La medalla de oro del Festival de Berkeley la certifica como una de las mejores del mundo.

2. BLING. Purificada en nueve pasos, sus diseños exclusivos la hacen la más cara de todas las aguas.

3. 420 VOLCANIC SPRING WATER.Tarda siglos en filtrarse a través de la montaña volcánica de la que procede.

3.  ROI ROITSCHOCRENE. Naturalmente carbonatada, sube a la superficie por el gas que contiene.

4. SVALBARDY. Procedente de los icebergs escandinavos, su pureza y ligereza están garantizadas.

6. OXIGEN WATER. En los Alpes austríacos evitan cualquier material plástico para preservar el entorno natural.