Tres generaciones en 60 años

Todo comenzó a mediados del pasado siglo XX. En Ferrol nació, de la necesidad y por el trabajo de una familia, un pequeño restaurante que hoy es uno de los grandes de España. Pasaron más de 60 años y este proyecto sigue más vivo que nunca, porque a su hijo, Julio, sucederán sus nietos, Alberto y Malena


Los primeros pasos en un mundo como el de la gastronomía, desconocido para Celestina y José Martínez, fueron muy difíciles y, sobre todo, de mucho sufrimiento. «Hombre -explica O Parrulo-, para mí fue más llevadero que el trabajo anterior en Astano, en el que yo no sabía ni por dónde andaba, pero lo pasamos muy mal y me animaba pensar que aquí tenía ocasión de aprender el oficio, porque me gustaba, era joven y aguantaba horas y horas en la cocina preparando siempre platos de nuestra gastronomía, algo que mantuvimos hasta ahora. Después fue mi hijo Julio -continúa- quien se adaptó muy bien a este trabajo, se preparó y al final mejoró lo que nosotros habíamos empezado. Espero que mis nietos aún sigan avanzando más, porque queda mucho camino por andar. La gastronomía engancha y cada día que pasa sigues aprendiendo y te va gustando más. A la cocina hay que quererla como a la esposa, sino es imposible llevar el paso».

 “A la cocina hay que quererla como si fuera tu esposa”
El gran dibujante y humorista Siro hizo esta caricatura de Parrulo y Celestina, esperando que les sirva su hijo Julio
El gran dibujante y humorista Siro hizo esta caricatura de Parrulo y Celestina, esperando que les sirva su hijo Julio

UN HIJO ORGULLOSO

Ahora es su hijo Julio quien interviene para remarcar que está muy orgulloso de lo que hicieron sus padres. «Cuando vives la historia -dice- más te asombras del valor y la calidad humana de los fundadores de O Parrulo, porque se ganaron la clientela por su buen hacer, su seriedad, calidad y originalidad, que incorporaron a la cocina gallega de toda la vida. A mí, desde el primer momento, me inculcaron sus valores y de que tenían y tienen razón, aquí está el resultado. No tenemos necesidad de cambiar nuestra carta, aunque es cierto que siempre son imprescindibles algunos retoques para ponernos al día, pero el cocido sigue siendo el mismo, los pescados y mariscos se preparan igual, los postres son los de siempre... Es una cocina que nunca aburre. Ahora espero y deseo que mis hijos sigan esta misma senda».

EL FUTURO

Y parece que estos deseos se van a cumplir porque tanto Alberto, su hijo mayor que estudió Administración y Dirección de Empresa, como su hija Malena, que actualmente cursa el segundo año en el prestigioso Basque Culinay Center de San Sebastián, están dispuestos a no romper esta tradición. El primero porque en los ratos libres ya se adiestra en la sala del restaurante, intentando descubrir por sí mismo y con la ayuda de su padre, los secretos del buen servicio y el trato al cliente y Malena porque está encantada en Donostia y deseando terminar los cuatro años de carrera para incorporarse al negocio. «Algún cambio voy a hacer -explica la nieta de O Parrulo-, aunque sin perder nunca la esencia y el espíritu que marcó el nacimiento de este restaurante. No voy a ofrecer cocina de vanguardia. Estoy muy orgullosa de lo que hicieron mis abuelos y como lleva el restaurante mi padre. Si esto tiene éxito, ¿por qué lo vamos a cambiar? La modernidad no tiene por qué estar reñida con la tradición. Yo, al principio -añade- no tenía mucha vocación, quería ser diseñadora, pero pronto entendí que no podía dejar perder la historia y la cultura que se atesora en una cocina como la de O Parrulo», Por último añadir que José Martínez fue fundador del Club Gastronómico Rías Altas y, desde hace muchos años, es su presidente.

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