redacción / la voz

Esta semana se ha cumplido un año desde que la Xunta y la Confederación Hidrográfica Miño-Sil decretaron la prealerta por sequía. Ahora que las lluvias se han instalado en la comunidad, parece que queda lejos uno de los períodos más graves de sequía y donde la Xunta llegó a considerar la emergencia como una posibilidad real.

El inicio

12 de enero del 2017. La Xunta decreta la prealerta por sequía el 12 de enero del 2017 en la demarcación Galicia Costa al encontrarse las reservas de agua por debajo del 50 %. Desde entonces, la situación fue a peor ante la falta generalizada de lluvias durante todo el año. Abril, un mes en el que debería recuperarse algo el déficit de precipitaciones, fue desastroso y registró un 83 % menos de lluvia de lo habitual ya que tan solo se recogieron 22 litros por metro cuadrado. El bajo nivel de los embalses permitió ver mámoas, antiguos pueblos, nichos y antiguos puentes normalmente cubiertos por el agua. También las imágenes de los ríos y embalses con poco caudal fueron una constante desde el primer momento.

Junio

Comienzan las restricciones. Las restricciones en el riego y llenado de piscinas llegan a las puertas del verano. Además, la Xunta intensifica los controles de calidad del agua ante la falta de lluvias. En agosto, la sequía ya obliga a algunos concellos de Ourense y Pontevedra a abastecerse con camiones cisterna, sobre todo, en núcleos rurales y Medio Rural permite a los ganaderos captar agua de los tanques contra incendios para dar de beber a las reses.

Octubre

Galicia entra en alerta. Seis de los 19 sistemas de la demarcación Galicia Costa entran en alerta por sequía debido al bajo nivel de los ríos. También toda la demarcación Miño-Sil activa la alerta. Algunos núcleos rurales ya sufren cortes diarios de agua.

Noviembre

La alerta llega a 207 municipios. La Xunta extiende la alerta también a la cuenca del Lérez y a los afluentes que desembocan en la ría de Pontevedra. Con estos concellos, son ya 207 los que se encuentran en este estado. A final de mes, Galicia se encuentra en una situación límite y las empresas gallegas ya aplican medias de ahorro de agua. Ence tuvo que reducir el consumo de la captación autorizada por Augas de Galicia. Ciudades como Vigo y A Coruña tenían garantizado el suministro solo hasta el 11 de febrero y el 12 de mayo, respectivamente. Además, las restricciones de agua ya se aplican en las ciudades con la prohibición de riegos y limpieza de calles. También la pérdida de calidad del agua por el bajo nivel de los manantiales hace temer por su salubridad en los pozos privados.

Diciembre

Alerta en toda Galicia. La alerta se extiende a toda la comunidad y la Xunta considera decretar la emergencia como «algo máis que probable». Vigo informa que solo tiene agua potable para 25 días y la Xunta aprueba la reducción del caudal del Oitavén al mínimo legal y el trasvase del Verdugo por vía de urgencia.

Desde la llegada de la borrasca Ana la situación ha cambiado y Galicia ha recibido la llegada de bajas presiones de manera sucesiva. Esto ha permitido rebajar el nivel a prealerta en doce sistemas de los 19 de Galicia Costa y se espera que si las lluvias continúan durante mes y medio se pueda salir de la sequía. Las nuevas circunstancias han provocado que la Xunta tramite el trasvase del Verdugo por vía ordinaria en lugar de urgente. Algo que no ha sentado nada bien a Vigo.

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Un año de sequía en Galicia