Galicia entra en alerta por sequía, pero aún no habrá restricciones domésticas

Preocupa toda la cuenca Miño-Sil y seis sistemas fluviales de A Coruña y Pontevedra


santiago, Ourense / la voz

Al buen tiempo, mala cara, porque gran parte de Galicia va a entrar esta semana en situación de alerta por sequía. La decisión se tomará oficialmente el próximo viernes, cuando se reúna el consejo rector de Augas de Galicia, pero técnicamente ya está asumida desde ayer y se venía mascando desde hace muchas semanas, tras meses de informes acumulados en los que persisten los datos preocupantemente anómalos y que no mejorarán en los ocho días venideros, según MeteoGalicia.

La declaración estaba en manos de la llamada Oficina Técnica da Seca, que ha decretado la alerta en seis de los 19 sistemas de la cuenca hidrográfica Galicia-Costa, que cubre las provincias de Pontevedra, A Coruña y Lugo, desde el Miño hasta el Eo. De momento, solo afectará a las dos primeras, pero de una manera bastante intensiva. Así, en el entorno de Vigo se considera que la situación es crítica en los ríos Verdugo, Baíña y Lagares; y se extiende hacia el sur por los cauces del Oia y O Rosal. Los sistemas 7 y 8 se corresponden con los ríos Castro, Xallas y Cee, en la Costa da Morte; y se incluyen también todos los ríos que desembocan en las rías de A Coruña y Betanzos, con especial atención al Mero y al Mandeo, respectivamente, afectando a más de una docena de concellos.

El litoral costero de Lugo, no así su interior, se libra de momento de la alarma, pero el mapa puede ampliarse en las próximas semanas si los indicadores no empiezan a apuntar hacia la normalidad.

En concreto, ya hay dos cuencas en capilla: en el llamado sistema 6, que ocupa la zona centro y sur de la provincia de A Coruña, hay mucha preocupación por el Ulla -pasa por el entorno de Santiago y desemboca en Arousa-, y más concretamente por el Furelos, uno de sus afluentes más populares por la pesca; y también por el Lérez, en Pontevedra. Su situación es «desfavorable» en estos momentos, apuntan desde la Xunta, aunque no acumula un año completo anómalo como en los casos anteriores, por lo que ambos siguen en prealerta.

El responsable de Augas de Galicia, Roberto Rodríguez, explicó que la razón fundamental son los bajos caudales de los ríos incluidos en las zonas calientes. Todos, indicó al término de la reunión técnica, presentan valores por debajo del 50 % con respecto a los últimos años, y presentan unos niveles iniciales «por debaixo do habitual», como ya se constató a principios del año natural, cuando se declaró la prealerta de sequía (el 12 de enero). Con todo, Rodríguez ha querido dejar claro que el uso prioritario de abastecimiento de la población «sigue garantizado» y no tendrá ningún efecto «inmediato» sobre la ciudadanía, a la que sí pide contención en el uso.

El protocolo contra la sequía, aprobado en el 2013, establece que en el momento que salta al nivel máximo es el consejo rector de Augas de Galicia, en el que se encuentran representados todos los agentes implicados en la gestión del agua, el que se hace cargo de la gestión, con el apoyo de la oficina técnica.

El más seco de la historia

Por su parte, la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil -que depende del Ministerio de Medio Ambiente- también decretó ayer el estado de alerta por sequía en su demarcación, que alcanza la provincia de Ourense y el interior de Lugo. El presidente del organismo, Francisco Marín, justifica la decisión en que este ha sido el año más seco de la historia desde que se tienen datos fiables. Y se ha tomado justo con el final del año hidrológico, que ha dejado como resultado un 40 % menos de precipitaciones de lo habitual.

Actualmente, los embalses tienen un 44 % de agua, cuando la media en esta época es de un 57 %. Además, la falta de lluvia ha llevado a que los ríos que no están regulados tengan un 69 % menos de agua de lo habitual. No habrá restricciones en Galicia para la población, pero sí que afectarán a una parte de León, que también incluye. Al igual que Galicia-Costa, Marín anunció que se extremará la vigilancia en los ríos y se comunicará a los ayuntamientos la necesidad de extremar las medidas de ahorro, evitando los baldeos de las calles o el riego de jardines, entre otras medidas.

El abastecimiento de la población es prioritario y los controles pasan a ser semanales

La declaración de alerta por sequía en Galicia supone, de momento, poner una lupa de aumento sobre determinadas zonas que acumulan meses de comportamiento anómalo. El primer criterio del protocolo es que la prioridad absoluta pasa a ser el abastecimiento de poblaciones, mientras que se activa la protección de recursos mediante la mejora en la gestión y el uso conjunto de aguas superficiales y subterráneas. También se establecen ahorros y limitaciones de consumo procedentes de los grandes fluviales que sostienen la red.

Entre las medidas derivadas del salto a la fase de alerta está el incremento e intensificación de controles, que empiezan a tener periodicidad semanal. La Oficina Técnica da Seca también ha anunciado un incremento de la coordinación entre las distintas Administraciones implicadas, como las consellerías, las confederaciones hidrográficas o la Fegamp, y se abre una línea permanente con los ayuntamientos afectados con el objetivo de evaluar las medidas adoptadas. La Xunta pone de relieve que, en última instancia, son los concellos los que tienen las competencias en materia de abastecimiento, y por ello pone a su disposición sus técnicos para ofrecerles el asesoramiento que necesiten.

Explotación de embalses

Desde Augas de Galicia insisten en el carácter condicional de algunas de las iniciativas, como podrían ser los ajustes en el régimen de explotación de los embalses y de los caudales ecológicos de los ríos, así como la agilización de las autorizaciones para impulsar las captaciones alternativas que sean necesarias para paliar los hipotéticos efectos de la sequía en una determinada población.

El director del ente autonómico, Roberto Rodríguez, reiteró que el abastecimiento a la población de la franja atlántica gallega está garantizado, aunque apeló «agora máis ca nunca» a hacer un uso comedido del agua. En esa línea se expresó también el presidente de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, Francisco Marín, que ha pedido a los gallegos que no malgasten los recursos y realicen «pequeños gestos de ahorro», como abrir menos el grifo o no llenar una bañera, junto con otras medidas entre las que ha avanzado la puesta en marcha de programas dirigidos a los más pequeños para «intentar concienciarlos de que hagan un uso responsable del agua».

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