«El protector es el mejor antiarrugas»

Hugo Vázquez, jefe de dermatología del CHUS avisa: un niño que llega a pelar tras exponerse al sol ha sufrido una quemadura de segundo grado y multiplica las posibilidades de un melanoma.

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Los riesgos de tomar el sol sin protección o de hacerlo a horas no adecuadas se han enumerado en incontables ocasiones. No importa, las playas siguen estando llenas en las horas más críticas del día y son habituales lo bronceados excesivos. Hugo Vázquez, jefe del servicio de Dermatología del Complejo Hospitalario de Santiago (CHUS) es muy tajante: nos quedamos cortos en la protección contra el sol durante todo el año, y la mejor antiarrugas que podemos usar es una buena crema protectora.

 -¿Quizás en verano exageramos la protección frente al sol y el resto del año nos despreocupamos?

-No, en verano nos quedamos cortos también como en el resto del año. No hay una exageración ni muchísimo menos en el cuidado solar. Seguimos viendo gente al mediodía en la playa, personas con un bronceado excesivo, pieles envejecidas con pérdida de elasticidad, descolgamiento, que es como lo llaman nuestros pacientes y se debe a esta pérdida de elasticidad. Lo vemos todos los días. Si nos damos una vuelta por cualquier playa al mediodía, nosotros evidentemente con gorra y vestidos como tiene que ser, vemos a gente, nos pasamos por las colas de los solarios y exactamente igual. Tanto en primavera como en verano, otoño e invierno, seguimos haciendo un mal uso del sol.

-Por mucha protección que se use ¿a determinadas horas no se puede tomar el sol?

-Al mediodía, evidentemente. Estamos recibiendo directamente el sol desde muchas vías, nos cae en un ángulo de 90 grados sobre nuestro cuerpo, pero además de eso refleja directamente desde la arena, lo que hace un efecto espejo increíble; y desde el agua, tanto en la piscina como en el mar, es decir, estamos recibiendo el sol desde arriba y desde abajo.

-¿Se puede preparar la piel para el verano?

-Sí, podemos hacer una dieta rica en betacarotenos, los derivados de la vitamina A nos vienen bien, no la vitamina A en sí, pero sí el betacaroteno, los licopenos. También incrementar el consumo de las frutas y legumbres, hortalizas, tomate, zanahoria, pasando por todas las frutas tanto de color rojo como de color amarillo.

-¿Qué le puede acarrear en el futuro a un niño que se ponga rojo o llegue a pelar con el sol?

-Si llega a pelar tiene una quemadura de segundo grado, superficial, pero de segundo grado, y su índice y las posibilidades de tener un cáncer de piel, y un melanoma, se han multiplicado sin duda.

«No debemos tomar el sol cuando no hacemos sombra, es una forma fácil de acordarse»

-¿Los cuidados varían mucho en función del tipo de piel?

-Evidentemente, determinados tipos de piel necesitan unos cuidados mayores. Las personas que vivimos en esta zona, al norte, que llevamos muchos años aquí y estamos adaptados a este medio, tenemos una piel que no se defiende demasiado bien del sol. Somos de piel clara, normalmente, y nos quemamos con más facilidad. La gente del sur está preparada, con otro tipo de piel que se ha adaptado. El ejemplo más claro es el de Australia, que ha sido el paradigma del cáncer de piel. Ha habido una verdadera epidemia de melanoma y de cáncer no melanoma, pero ¿quiénes fueron los que tuvieron cáncer, los nativos australianos? No, los que lo sufrieron han sido los ingleses que han ido allí, y los europeos que se han ido a vivir allí, ellos son los que han tenido melanoma y los que han tenido cáncer de piel.

-Siempre se habla del cáncer de piel pero, ¿el sol nos crea otros problemas dermatológicos?

-Evidentemente, todas las enfermedades que de alguna manera tienen que ver con la exposición excesiva al sol, desde los lupus a otros cuadros. Por ejemplo, enfermedades como la rosácea, que empeora con el sol; urticarias solares; prurigos solares, que son de alguna manera llamadas de atención que hace nuestro organismo para reflejar que nos está haciendo daño el sol; determinadas reacciones que hace el cuerpo como el melasma, esas manchas oscuras que no nos gustan, que también están producidas por el sol. Y después existen una serie de cambios de la piel que son lo que llamamos las dermatopatías producidas por el sol, manchas que aparecen en el torso de la mano y en la cara, que son los lentigos solares, que la gente denomina manchas de viejo y son manchas de sol; u otra serie de manchas blancas que suelen aparecer desde los codos hacia abajo fundamentalmente, y desde las rodillas hacia abajo. Son lesiones producidas por el sol, ni son hongos ni es falta de pigmentación, no, es un daño solar directo. También la dilatación de las venitas en la cara, los famosos vasos rotos, son una consecuencia del sol. En general todo lo que es el envejecimiento, porque la causa fundamental de las arrugas es el efecto de la exposición solar, por eso es muy paradójico que estemos echándonos crema antiarrugas y que no nos echemos lo más importante que es un protector, el mejor antiarrugas que tenemos.

-¿Un melanoma es el exceso de cuántos años?

-De toda la vida, eso que la gente dice y que ha aprendido muy bien, que la piel tiene memoria, es así, simplemente la acumulación de la radiación sobre nuestra piel. El sol es fuente de vida, pero tenemos que hacerlo bien, y una de las cosas que hay que recordar es que no debemos tomar el sol cuando no hacemos sombra. Se trata de una forma muy fácil de acordarse, y si no hacemos sombra es por dos motivos, o porque el sol está arriba y es mediodía, o porque está muy nublado y por lo tanto tenemos la sensación de calor, pero la luz sigue pasando y nos sigue quemando de la misma manera.

Échate crema... pero échatela bien

Mila Méndez
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Protegerse del sol es un gesto que una gran parte de la población tiene asumido cuando llega el verano. Pero la intención a veces se tropieza con la falta de información y fallamos en la práctica. Los expertos recuerdan que la crema del sol caduca y aprovechar la del año anterior puede poner en riesgo nuestra piel si ha perdido las propiedades.

Con la llegada del buen tiempo recuperamos del armario los protectores que no gastamos del verano anterior pero, ¿sigue funcionando su escudo? Todas las cremas solares tienen fecha de caducidad. Atento a lo que dice su envase y, sobre todo, a su aspecto cuando la aplicas. No solo importa el prospecto, también cómo la conserves. 

 El sol lleva tiempo calentando esta primavera pero la gran mayoría se acuerda de que la exposición a sus rayos puede ser nociva cuando se inaugura oficialmente la estación estival. Recurrir a los botes que guardamos de años anteriores es un ahorro, aunque es posible que la crema ya no tenga ningún efecto. Casi todas caducan al año. Lo indican en el envase, con el icono de un tapón abierto. Lo más habitual es que marque 12M, es decir, doce meses de garantía desde que se abre. Como en todo, hay variedad de márgenes según las marcas. Algunas cuentan con un período de caducidad más amplio, de 18 meses; otras son más restrictivas y caducan a los seis meses. «Se puede desconfiar y pensar que hay un interés comercial en que no sean eternas. Es cierto, pero también lo es que el fabricante solo garantiza su estabilidad, la eficacia de sus componentes, dentro de la fecha indicada», apunta Antonio Torres, vocal de Dermofarmacia del Colegio de Farmacéuticos de A Coruña.

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