Una nariz gallega en Mugaritz

SABE BIEN

monica ferreiros

Eduardo Camiña tiene solo 25 años y lleva cuatro entre los diez mejores sumilleres de España. Por eso pasó por restaurantes gallegos como Casa Solla, Pepe Vieira, Abastos 2.0 o Culler de Pau, y hace apenas unos días que trabaja en una casa vasca que figura entre las mejores del mundo desde hace décadas. Allí sigue aprendiendo y maridando sus adorados vinos gallegos

07 may 2017 . Actualizado a las 04:00 h.

Eduardo Camiña Ucha es un joven entusiasta y lo transmite, pero es que, además, tiene una nariz de oro y por eso los ojeadores del mundo de la gastronomía le siguen la pista. En Galicia ha pasado por Casa Solla, Pepe Vieira, Abastos 2.0 y Culler de Pau, pero desde hace unos días forma parte del equipo de Mugaritz, un local vasco que desde Rentería suena en todo el mundo, porque lleva décadas entre los diez mejores del planeta. Y ahí está el arousano Eduardo, recién llegado del cuarto certamen nacional de sumilleres, donde ha vuelto a clasificarse entre los diez primeros.

Él dice que ha podido destacar tan pronto, porque se ha encontrado a muchos valedores por el camino: «Empecé en el Carlos Oroza estudiando el ciclo de restauración y en ese año fue cuando conocí a Xoán Cannas, que me permitió adentrarme en el mundo del vino. Después vinieron otros restaurantes que me dejaron probar muchos vinos hasta que llegué al curso del Instituto Galego do Viño».

Está redondeando su carrera empapándose de todo lo que vive en Mugaritz y estudiando mucho para seguir consiguiendo menciones y buenas posiciones en los concursos: «Es que me dan pie para seguir mejorando», cuenta. «Somos cuatro sumilleres y uno en prácticas y es una pasada porque se mueven muchos vinos y todos seguimos formándonos, compartiendo ideas y nos ayudamos», cuenta sobre un trabajo que le emociona.

Bodegas gallegas

Eduardo explica lo que ofrece cada botella acudiendo a metáforas que a cualquiera le podrían sonar familiares, nunca con jerga complicada. «Es que de otra forma la gente se distancia del vino», dice, y reconoce que cada vez que ve la ocasión se luce recomendando un maridaje con una bodega gallega. No tiene que hacer demasiadas introducciones, porque en la cava de Mugaritz ya los aprecian mucho. «Los vinos gallegos tienen bastante importancia, ya que contamos con unas 50 marcas y es una de las zonas, seguramente junto a Jerez, Rioja y Cataluña, que más referencias tiene. Y no solo me gustan a mí, en el equipo a todos nos parecen una buena opción para recomendar cuando la gente nos pide vinos sin mucho alcohol y que sean frescos». Al igual que los jefes de sala, tienen que echar mano en muchas ocasiones de la intuición: «Trato siempre de hablar un lenguaje cercano, escuchar atento para ayudar a la gente a apreciar una botella que cuenta la historia de una parte del mundo para que disfruten de lo que significa probar algo único».

Mugaritz logró su primera Estrella Michelín hace 17 años, desde entonces suma aplausos cada año que pasa. La revista «Restaurant» lo mantiene todas las temporadas entre los diez mejores del mundo, al igual que el joven sumiller arousano, que lleva cuatro años clasificándose entre las diez narices españolas más destacadas. «Los concursos me dan la oportunidad de seguir estudiando», confiesa, feliz, en el País Vasco.