Trump sube al 15 % los aranceles globales en represalia tras el varapalo del Supremo
ECONOMÍA
Se reafirma en su política económica y rectifica la nueva tasa global, elevándola
22 feb 2026 . Actualizado a las 18:09 h.«Les ruego que esta declaración sirva para indicar que yo, como presidente de los Estados Unidos de América, aumentaré, con efecto inmediato, el arancel mundial del 10 % impuesto a países que, muchos de ellos, han estado estafando a Estados Unidos durante décadas, sin represalias (¡hasta mi llegada!), al nivel totalmente permitido y legalmente comprobado del 15 %». Ese es el mensaje con el que Donald Trump anunció ayer la actualización de su nueva tarifa global después de que la Corte Suprema de su país tumbara sus mal llamados «aranceles recíprocos» del «Día de la Liberación». Una actualización que llega tras «una revisión exhaustiva, detallada y completa» de lo que el mandatario estadounidense tilda como «la ridícula, mal redactada y extraordinariamente antiamericana decisión adoptada por el tribunal este viernes.
Tras esta comunicación, la Casa Blanca tendrá que rectificar la orden presidencial dictada ese mismo día, que imponía ese arancel global del 10 % como respuesta a la decisión del Supremo de anular la política en este terreno de la Administración Trump en vigor desde el pasado agosto. La corte —de mayoría conservadora y que en los últimos meses había actuado como salvavidas del presidente en distintos contenciosos— invalidó por seis votos a tres la mayoría de los aranceles impulsados el Día de la Liberación.
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La decisión supone un golpe a la estrategia económica de la Casa Blanca, ya que el Gobierno podría enfrentarse, según estimaciones de distintos economistas, a devoluciones cercanas a los 150.000 millones de euros (175.000 millones de dólares).
Aunque la sentencia no se pronuncia sobre esas devoluciones —que Trump calificó de «insensatas» en una rueda de prensa en la que arremetió contra los magistrados—, numerosas compañías ya preparan reclamaciones que deberán resolverse en tribunales ordinarios.
Desde agosto, cuando entraron en vigor estas tarifas mundiales, el Ejecutivo ha recaudado cerca del 0,75 % del PIB estadounidense. La Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) cifra los ingresos generados por las medidas amparadas en la IEEPA (Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional) —ahora anuladas— en algo más de 113.000 millones de euros. Más allá de la cuantía exacta, las empresas afectadas —desde minoristas como Costco hasta grupos industriales como Alcoa— anticipan litigios que podrían prolongarse durante años.
Muchas absorbieron parte del impacto arancelario en lugar de trasladarlo íntegramente a los consumidores, lo que refuerza ahora sus posibles reclamaciones. La anulación de los catalogados por Trump como «aranceles recíprocos» añade además presión sobre la deuda estadounidense. Si el Tesoro debe devolver la recaudación declarada improcedente, podría verse obligado a elevar emisiones en un contexto ya tensionado. La sentencia desmonta uno de los pilares del discurso económico de Trump, que defendía que los aranceles permitirían reducir la deuda federal, financiar cheques de reembolso e incluso sustituir parte del impuesto sobre la renta.
Estas tarifas representaron el 67 % del total recaudado hasta el cierre del año fiscal en septiembre. Desde entonces y hasta mediados de diciembre, cinco de cada diez dólares ingresados por aranceles procedían de las tasas ahora declaradas ilegales. El Laboratorio de Presupuesto de Yale eleva la cifra hasta 120.500 millones de euros en el 2025, cerca del 80 % de todos los nuevos ingresos arancelarios del ejercicio.
Un alivio fugaz a la presión del negocio mundial
Ni alivio, ni reclamaciones. Donald Trump ha vuelto a dar una nueva vuelta de tuerca a su errática política arancelaria. Se ha revuelto contra el correctivo judicial del Tribunal Supremo y se lo ha pensado mejor, o mejor dicho, ha revisado lo que las leyes le permiten que haga, en este caso elevar los gravámenes globales al 15 %. Aún así, puede acabar suponiendo un problema importante para la economía del país, ya que su Gobierno podría enfrentarse, según estimaciones de economistas, a devoluciones mil millonarias. Sobre todo por las reclamaciones que puedan presentar los empresas de los países donde la tasa aduanera sobrepasa el nuevo porcentaje anunciado este domingo.
No es el caso del bloque europeo, que se queda como está, en el 15 % (en el caso del acero y el aluminio, 50 %). Pero sí para un buen puñado de economías, —algunas de la fortaleza de China, India o Canadá— para quienes la reducción arancelaria supondrá un notable alivio en las transacciones comerciales con EE. UU. Al menos en los próximos 150 días, que es el período que le concede la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, a la que ahora apela Trump, tras invalidar el Supremo la aplicación de Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977 (IEEPA). Transcurridos esos casi cinco meses, si el inquilino de la Casa Blanca no cambia antes de idea, deberá someter el acuerdo al dictamen del Congreso para su aprobación.
Mientras las empresas españolas y gallegas, tras ese fugaz alivio arancelario de 24 horas, deberán decidir si mantienen, o reorientan su negocio hacia otras economías, el vínculo comercial con la potencia norteamericana.