Las exportaciones de Galicia se estancan, y se hunden un 32 % las ventas a Estados Unidos

Cristina Porteiro
C. Porteiro REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

María Pedreda

Las empresas se quedaron a las puertas de los 31.000 millones en el 2025, revirtiendo la carrera al alza de los últimos 12 años

21 feb 2026 . Actualizado a las 20:07 h.

El músculo exportador gallego se contrae, y lo hace por primera vez en doce años —exceptuando el ejercicio de la pandemia—. La inestabilidad global y las guerras comerciales que eclosionaron en el 2025 ya pasan factura a las empresas de la comunidad. Sus ventas internacionales se estancaron, según reveló este jueves el Instituto Galego de Estadística (IGE). Se quedaron a las puertas de los históricos 31.000 millones de euros del 2024, tras contraerse un 0,3 %. Esta cifra, en un escenario tan convulso como el actual —y con una continua apreciación del euro— es casi un triunfo.

El primer año de mandato de Donald Trump al frente de la Administración estadounidense (aunque es su segunda legislatura) se ha saldado con la imposición de nuevos aranceles, restricciones de acceso y, por supuesto, en una merma de la confianza empresarial. Y eso, claro, se nota en las cuentas. La facturación de las compañías gallegas en el país norteamericano se hundió un 32 %, hasta los 545 millones de euros, la caída más abrupta de todos los mercados donde venden. ¿Quién ha cargado con el peso de este desplome? Sobre todo, los fabricantes de productos químicos, que han pasado de facturar más de 204 millones a solo 85. A ellos se suman las empresas que exportan bienes de equipo como maquinaria especializada y material de transporte (embarcaciones). Sus ventas se redujeron un 53 %. Pasaron de acariciar los 200 millones a conformarse el pasado año con 94.

Por el contrario, Galicia aumentó sus compras a Estados Unidos casi un 23 %, hasta los 1.583 millones de euros. Una de las partidas que más medraron fueron los cereales y piensos animales (24 %), cuya factura ascendió a 170 millones. No obstante, tres de cada cuatro euros que nos los gastamos se destinan a adquirir productos energéticos (1.170 millones de euros). Y aunque les pedimos casi un 9 % menos de petróleo el año pasado (la mercancía más comercializada), Galicia ha multiplicado por cinco su demanda de gas natural licuado (GNL) estadounidense, con destino a la planta de Reganosa en Mugardos (Ferrol).

Las políticas proteccionistas comienzan a lastrar las relaciones empresariales. «Estados Unidos es muy complejo a día de hoy. Es un mercado brutal y sería muy bueno para nosotros, pero hay que tener cuidado con la seguridad jurídica. Mover gente allí no es sencillo porque los permisos de trabajo cada vez son más difíciles de conseguir. Es un país muy proteccionista. Ahora mucho más», asegura el director general de la betanceira Ineltrón, Pablo Viqueira, al preguntarle por la posibilidad de emprender proyectos de centros de datos en EE.UU. —un nicho de negocio por el que quieren apostar fuerte este año—.

Clientes europeos

Las cosas no van mucho mejor en nuestro vecindario mas próximo. Las ventas al mercado único —destino de siete de cada diez euros facturados por las empresas gallegas en el exterior— se contrajeron un 1,8 %, hasta los 21.743 millones de euros. Nuestro mejor cliente, Francia, redujo su factura un 5,1 %, un recorte muy repartido entre la alimentación, la energía y las manufacturas de consumo. Las ventas de productos pesqueros y automóviles al país galo, sin embargo, aguantaron el tipo, creciendo un 4 y un 7,4 %, respectivamente.

Mucho más estable es la relación con Portugal, donde la facturación medró un 1,8 %, en contraste con el desplome de más del 9 % de las ventas a Italia, que apenas frisaron los 3.000 millones de euros. La caída vino motivada por el motor, que vendió un 32 % menos (535 millones). No es de extrañar. El sector de la automoción atraviesa una crisis en el país mediterráneo, donde la firma Stellantis tiene frentes abiertos con el Gobierno y con los trabajadores. Otros socios foráneos de importancia para Galicia, como el Reino Unido, también se han apretado el cinturón y han comprado menos coches y menos maquinaria.

La nota positiva la ponen los mercados en desarrollo. Galicia ha aumentado su facturación tanto en Asia como África y Latinoamérica, con especial contribución de Marruecos y Turquía. Más de la mitad de lo que adquiere el país norteafricano son textiles —allí opera Inditex— pero las partidas que crecen son los alimentos, energía, automóviles, productos químicos y maquinaria. La mayor parte de la facturación en Turquía (75 %) está vinculada a la automoción.

Por otro lado, la brecha comercial con China se sigue agrandando. El país asiático redujo sus compras a Galicia casi un 4 %, pero le compramos un 5 % más —reseñable el aumento de la llegada de componentes para coches—.

Por sectores, es el motor —con Stellantis a la cabeza— el que ha contribuido en positivo a mantener el umbral de ventas de Galicia en el exterior. Su facturación creció un 5 %, hasta los 6.825 millones de euros. No obstante, sigue siendo el textil, que avanzó un 1,3 %, el que hace más caja fuera de nuestras fronteras (7.322 millones). Por contra, no fue un buen año para los fabricantes de maquinaria y de manufacturas de aluminio.

En cualquier caso, Galicia mantiene su saldo positivo al vender 9.574 millones de euros más de los que abona por mercancías extranjeras. Otro dato positivo: el número de empresas que exportan con regularidad aumentó en 37, hasta las 2.839. No obstante, casi seis de cada diez euros que se facturan fuera se concentran en las manos de solo 15 compañías.