Ábalos defiende en el Supremo el nombramiento de Koldo como consejero porque «no tenía que aportar nada»
ESPAÑA
El exministro admite que la designación de su asistente como directivo de Renfe y Puertos fue solo por su «entrega y lealtad» y no por su «capacidad»
04 may 2026 . Actualizado a las 20:49 h.José Luis Ábalos declaró este lunes la guerra a la meritocracia en la administración. El exministro de Transportes justificó en su declaración ante el Tribunal Supremo la designación de Koldo García como consejero en las empresas públicas Renfe Mercancias y Puertos del Estado. Durante el inicio de su larguísima comparecencia, el exdirigente socialista afirmó que, para el desempeño de tales funciones, García «realmente no tenía que aportar nada».
El exministro sostuvo que los nombramientos en la cúpula de estas entidades no deben regirse por principios técnicos, sino por la relación personal con el responsable del departamento. Ábalos declaró que estos cargos «no son por mérito o la capacidad» y subrayó que la normativa «no exige nada más allá de la confianza de los que les nombra». En este sentido, situó la labor de su asesor en los «niveles más sencillos» de la estructura administrativa.
Respecto a la entrada de García en los consejos de administración de las empresas públicas, el compareciente lo enmarcó como una compensación laboral. Ábalos afirmó que tomó la decisión «en agradecimiento a ese tiempo de entrega y lealtad». Además, argumentó que la «única posibilidad de que pudiera seguir siendo asistente» era su incorporación formal en el equipo de asesores del que disponía el Ministerio de Transportes.
Ábalos calificó los cargos ocupados por su ayudante como «dos consejos muy menores» y aseguró que su proceder fue el habitual en la gestión ministerial. «No hice nada distinto a lo que hicieran mis antecesores», manifestó ante el tribunal. El exministro concluyó que el papel de Koldo García en dichos organismos se limitó al «nivel de información» (de mantenerle al día de los temas de esas empresas) y al «refuerzo y apoyo» necesarios para garantizar el «respaldo del presidente».
En cuanto al origen de su relación, el exministro recordó que conoció a Koldo García a principios del 2017, durante el proceso de primarias del PSOE, mencionando actos específicos en Aldeanueva de Ebro (La Rioja), Navarra y Madrid. Ábalos explicó que, en aquel momento, el partido se encontraba en una «situación muy delicada» y su prioridad absoluta era recomponer la organización. Para cumplir con su agenda de viajes, el exministro señaló que «necesitaba un conductor con disponibilidad plena y militancia».
Ábalos relató que fue Santos Cerdán quien le propuso el nombre de García, quien en ese momento se encontraba retirado. Según la declaración prestada hoy, el asistente pasó a acompañarle las «24 horas al día» ejerciendo funciones de «conductor, pero también seguridad personal». El exministro definió este vínculo como parte de unos «vínculos singulares» basados en la convivencia constante.
Ábalos insinúa que su expareja Jésica pactó con Aldama su declaración
Por otro lado, el exministro apuntó que su expareja Jésica Rodríguez habría pactado su declaración en el juicio con el presunto comisionista Víctor de Aldama, al que dijo no reconocer. En este sentido, Ábalos aseveró que tanto Aldama como su expareja se conocían con anterioridad. «No encuentro motivo alguno para que diga que no lo conoce salvo que haya un asunto que hayan arreglado», ha enfatizado.
El que fuera también secretario de Organización del PSOE ha lamentado que toda su intimidad y la de su expareja ha sido «reventada» y eso «duele» porque con Jésica Rodríguez tuvo «una relación de verdad». Sobre la contratación de Jésica en Ineco, Ábalos se ha desvinculado radicalmente. De hecho, ha preciado que él solo dio su currículo a su exasesor Koldo García porque le parecía «bueno» que trabajase, pero pensando «más bien» en el ámbito privado. «El ámbito público es el que menos procedente me parecía», ha señalado.
Según Ábalos, su expareja estuvo contratada como recurso para Joseba García, hermano de Koldo. Aunque no se veían todos los días, Jésica Rodríguez le hablaba de Joseba y que «trabajaba por ordenador». Ha recordado que su relación sentimental se mantuvo entre los años 2018 y 2019 y se rompió de forma «muy brusca». Fue a raíz de esta ruptura cuando descubrió la palabra «ghosting». Tras su separación, no quiso hablar más con ella y todos sus mensajes los derivaba a su exasesor, ha indicado.
El exministro denuncia que su caso está «juzgado hace tiempo» y «con condena clara»
En paralelo, Ábalos ha aprovechado para denunciar que se le juzga por un caso «claramente mediático, juzgado desde hace tiempo y con condena clara», en el que productoras de televisión han pagado a «gente vulnerable» para «guionizarlas». «Es parte de toda la miseria de este proceso», ha lamentado el también exdirigente socialista a lo largo del interrogatorio del fiscal.
En relación a Claudia Montes, que trabajó en LogiRail, el exministro ha asegurado que nunca tuvo «ninguna relación» con ella, pese a que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil la ubicó en su entorno personal. «Entorno personal ninguno», ha dicho Ábalos, y ha explicado que a Montes solo la vio en dos ocasiones, una de ellas entrando en un acto político, y no la ha vuelto a ver en su «vida».
Tras lamentar que hay «mucha televisión» en torno a este proceso —ha llegado a decir que un medio tiene su «vida privada» a través de sus mensajes y comunicaciones a los que él no tiene acceso—, el exministro ha explicado que Claudia Montes le contactó a través de Instagram y le transmitió que estaba en una situación personal y económica complicada, pero no le pidió trabajo.
Ábalos ha manifestado que él no llevaba sus redes sociales, y que se lo remitió a su exasesor Koldo García, pero jamás ordenó que la contratasen en ningún sitio. Es más, ha subrayado que hasta ella misma manifestó que el exministro le proporcionó «fuente de información» sobre a qué empresas podía dirigirse y que se limitara a ofertas donde podía reunir los requisitos. «Estrictamente a eso».
El fiscal Alejandro Luzón le ha preguntado por el mensaje que le envió a Koldo García en el que decía: «¿A la de Gijón no la pueden contratar en Renfe, ADIF o algunas de sus subcontratas?». «Lo arreglo», respondió su exasesor Koldo García, que envió su currículo al entonces presidente. «Yo no hablé con nadie para que la contrataran», ha enfatizado Ábalos, y, además de negar que él enviase el currículo de Montes, ha precisado además que las subcontratas «no son empresas públicas».
Ábalos asegura que desconocía la oferta de la empresa de la trama para mascarillas
Según el relato del extitular de Transportes, por sus manos no pasó ninguna oferta referida a la adjudicación de contratos de mascarillas por los que, supuestamente, se recibieron mordidas. Además, dejó claro que él no comentó con Aldama nada relacionado con la necesidad de material sanitario, pero ha reconocido que como el reconocido comisionista andaba por el Ministerio, le pudo llegar la información.
«Conmigo no habló. Yo se lo diría a Koldo y a lo mejor Aldama estaba delante. Yo no digo que no me escuchara, pero que me dirigiera a él, no». Por aquella época visitaba a Koldo bastante hasta que le llamé la atención», ha recalcado. Ábalos ha querido describir la situación en esos momentos iniciales de la pandemia, cuando era «un privilegio» encontrar un proveedor. «El problema era saber dónde había mascarillas y traerlas», ha precisado.
Ábalos ha respondido también al incremento en tan solo 38 minutos de 4 a 8 millones de mascarillas el contrato de Puertos del Estado con Soluciones de Gestión y ha aseverado que él decidió la más cuantiosa por la gran necesidad de material que se necesitaba. No había otro motivo. «Fue un error firmar el de 4 millones para quince días», ha señalado.
El exministro también firmó la orden ministerial para que Adif comprara 5 millones de mascarillas con Soluciones de Gestión y ha subrayado que había ofertas de otras empresas que luego resultaron desfavorables. Es más, se contrató a una de ellas y se tuvo que rescindir el contrato. De las ofertas supo el exministro «a posteriori». No tuvo «ningún conocimiento» ni «ninguna intervención», ha zanjado Ábalos.