Eléctrico, autónomo y con voz: así es el coche que PSA Vigo oculta en el búnker

El modelo se lanza en el 2019 e incorpora las funciones de conducción más avanzadas

Cadena de montaje de PSA Citroen Vigo
Cadena de montaje de PSA Citroen Vigo

vigo / la voz

El coche del futuro será eléctrico, tendrá funciones de conducción autónoma, conexión 5G y asistente inteligente de voz, entre otras innovaciones. Y estará fabricado en Galicia.

Así es el nuevo lanzamiento que el grupo francés PSA ha asignado a la planta de Vigo para su salida al mercado a finales del 2019. El vehículo, denominado internamente Proyecto V20, se desarrolla en la factoría, ahora convertida en búnker (desde el pasado mes de septiembre se encuentra en alerta de máxima confidencialidad), con el apoyo de la ingeniería del CTAG (Centro Tecnológico de Automoción de Galicia) y del parque gallego de proveedores integrado por 118 fabricantes de componentes agrupados a Ceaga, el Clúster de Empresas de Automoción de Galicia. Hay otros muchos socios internacionales que participan en el desarrollo de este modelo que se enmarca en la gama SUV (sport utility vehicle, por sus siglas en inglés), el relevo en el mercado del Peugeot 2008.

Fuentes del sector explican que este nuevo modelo representará la nueva generación de vehículos gestados en PSA bajo las premisas de la marca Tavares (el presidente del grupo): electrificación y conectividad.

La propia factoría viguesa, que desde principios de mes está dirigida por Ignacio Bueno (exejecutivo de Opel en Alemania) ha confirmado que el nuevo SUV saldrá al mercado ya en versión eléctrica, con la motorización ensamblada en la propia factoría, la única del grupo que cuenta con un taller de montaje de baterías de ion-litio, que produce un proveedor japonés. El nuevo todocamino también incorporará funciones avanzadas de ayudas inteligentes a la conducción (ADAS) que aportan información como el reconocimiento de las señales de velocidad o el regulador de velocidad activo con función stop, que adapta la velocidad del vehículo a las condiciones de la vía pudiendo incluso llegar a detener el vehículo.

El vehículo contará en sus versiones más altas con la tecnología de comunicaciones 5G que permite conexión en tiempo real, y estará equipados de un asistente inteligente con reconocimiento de voz. «Mediante un solo comando de voz, el conductor podrá regular la temperatura, ventilación e incluso dirección del aire acondicionado, por poner un ejemplo. Permite al conductor conversar de una forma muy natural y efectiva con su vehículo», explican fuentes del proyecto.  

Unidades de prueba

Los primeras unidades de prueba se empezarán a fabricar en primavera del 2019. PSA ha apostado por Vigo para desarrollar este producto confiado en su gran potencial de mercado. Desde que llegara a España en el año 2013 y hasta casi finales de este año 2018, Peugeot ha comercializado en España más de 90.000 unidades del modelo 2008 que será relevado por el V20. Esta cifra le ha permitido ser el segundo modelo más vendido de su categoría durante los últimos cuatro años.

Este tirón del mercado nacional y del resto de mercados, que con toda probabilidad conseguirá el nuevo Peugeot 2008, junto con las nuevas furgonetas, permitirá a la planta de PSA Vigo poder acercarse a su récord de producción fijado en el año 2007 con 547.000 vehículos, lo que confirmaría a la gallega como la primera planta del grupo PSA a nivel mundial. 

El CTAG, copiloto gallego infalible del vehículo del futuro

En España hay 17 fábricas de coches, pero solo algunas marcas realizan el desarrollo de sus productos y de sus nuevas tecnologías en el territorio español.

El grupo PSA es uno de los que invierte más dinero cada año en este tipo de tecnologías. Y lo hace, en buena medida, con el apoyo del Centro Tecnológico de Automoción de Galicia, el CTAG. Es un centro creado en el año 2002 como una fundación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es el crecimiento y la mejora de la competitividad de la industria del automóvil de Galicia. Un centro que, precisamente por este motivo, no es exclusivo de PSA ya que todas las empresas pueden recurrir a sus servicios.

PSA, con su socio gallego CTAG, está desarrollando el vehículo autónomo en tres fases diferentes. La primera supone el desarrollo e implementación de la conducción asistida. En una segunda etapa se trabaja en la conducción automatizada, que está muy cerca de su consecución en estos momentos. Esta segunda fase permite al conductor circular con un menor grado de atención en vías de alta capacidad, autopistas y autovías. Y tras estas dos fases llegará la tercera: la conducción autónoma real, un hito que la multinacional sitúa en el horizonte del 2022.

En colaboración con los ingenieros del CTAG, PSA fue el primer constructor en probar el vehículo autónomo en una carretera abierta al tráfico en España en noviembre del 2015, y el primero que ha efectuado pruebas con personas consideradas «no expertas» detrás del volante desde marzo del 2017 en Francia. En total, los diferentes prototipos del grupo PSA ya han logrado recorrer 125.000 kilómetros en modo autónomo en vías rápidas en Europa sin sufrir incidencias.

Por el momento, el modelo DS 7 Crossback es el único del grupo PSA que tiene implantadas estas ayudas a la conducción de última generación con funciones de conducción semiautónoma, es decir, automática sin intervención del conductor.

El DS Connected Pilot, entre otras funciones, permite estacionar con un solo gesto de manera 100 % automática, o posicionar el vehículo en su carril según los hábitos de conducción actuando sobre la dirección, a través de la función LPA (Lane Position Assist). Un futuro que se antoja ya presente.

La automoción gallega, banco de pruebas del visionario Carlos Tavares  

m. s. d.

Tras el escándalo del dieselgate de Volkswagen y el desprestigio de Carlos Ghosn, patrón de Renault, Carlos Tavares, el presidente del grupo PSA es a día de hoy la voz más autorizada de la industria europea del automóvil, que además le ha confiado también la presidencia de su asociación de constructores. Cuando el responsable de la multinacional francesa llegó a la cúpula, en abril del 2014, PSA acababa de presentar unas pérdidas de 5.000 millones. En cuatro años le ha dado la vuelta a los números y, con la compra de Opel por poco más de 1.000 millones, ha convertido al grupo francés en el segundo mayor constructor de Europa, solo por detrás de Renault. Sus palabras se han convertido en dogma de fe para un sector aturdido, y su apuesta por el vehículo eléctrico y la conducción autónoma, un modelo a imitar.  

El propio Tavares explicó a periodistas en el reciente salón del automóvil Porte de Versailles de París su visión del futuro de la industria: «Durante los próximos 15 años, el mercado será impredecible. Pero lo que es seguro es que si no respetamos los objetivos en términos de emisiones de CO2, seremos víctimas de multas colosales que pondrían a nuestra empresa en dificultades. Las autoridades han tomado la decisión científica de decir: son los vehículos eléctricos los que deben venderse. Así que nos estamos embarcando en una ofensiva sin precedentes en la historia de la compañía, que nos llevará a tener, en el 2025, el 100 % de nuestros modelos disponibles en versión totalmente eléctrica o híbrida recargable». Dicho esto, se preguntaba: «Queda por ver si tenemos electricidad limpia, una red de estaciones de carga listas y métodos de fabricación y reciclaje de baterías».

Sobre la otra gran apuesta del grupo, la conducción autónoma, Tavares afirmaba que «los coches autónomos deben ser obligatoriamente coches muy seguros. Debemos consolidar cada paso que demos antes de dar el siguiente. En el 2021 estaremos en un nivel cuatro (conducción autónoma en la que el coche conduce solo, aunque conserva todavía los mandos para que el conductor tome el control si lo considera conveniente o en algunas situaciones concretas de mucha dificultad) y la extenderemos a todas las marcas del grupo. Es una tecnología que no debe ser elitista y que PSA desarrolla para todas las marcas del grupo», completaba el luso.

Al coche eléctrico le falta energía

María Cedrón

El Gobierno se ha marcado el horizonte del 2050 para reconvertir en eléctrico un parque móvil que en su día apostó por el diésel por la política de incentivos sobre ese carburante. Pero el plan choca con realidades como la falta de puntos de recarga, el coste de los coches «ecológicos» o su aún moderada autonomía. Mientras tanto, una guerra de alianzas por el mercado de «las electrolineras» está abierta

No fue por una razón económica. Fue por ecología, por aportar su grano de arena en la conservación del medio ambiente. Por eso, y no por otra cosa, fue por lo que Eduardo Díaz -uno de los primeros gallegos en conducir un coche híbrido enchufable- compró un Ioniq de Hyundai. «No quería continuar quemando combustible que sale del suelo. Por eso lo hice. Pero una vez que lo pruebas, ves que la conducción es mucho más cómoda, el mantenimiento es mucho más barato...», explica. Al mismo tiempo que describe sus ventajas destacando que, para él, no hay vuelta atrás, reconoce que en España, y concretamente en Galicia, el coche eléctrico es «todavía una declaración de intenciones». Sobre todo por la falta de una red de suministro capaz de surtir a aquellos que tengan que hacer desplazamientos largos (en Galicia hay poco más de un centenar de puntos de recarga) o porque la red eléctrica no está preparada aún para soportar un cambio tan radical del parque móvil. En esto, apunta Díaz, «Portugal nos lleva dos o tres años de ventaja. Están donde probablemente estemos nosotros en unos 18 meses».

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
20 votos
Comentarios

Eléctrico, autónomo y con voz: así es el coche que PSA Vigo oculta en el búnker