ARTURO LEZCANO El tono de los correos de esta semana ha subido, inesperadamente, de tono, cayendo sobre el Amigo del Lector como fuego graneado si no como bombardeos «en alfombra». En dos de los tres casos se ataca sin piedad a La Voz de Galicia y en el tercero, de modo especial al firmante de esta sección. En nuestra opinión, si bien no justificadas argumentativamente, las censuras encierran un alto interés por la índole de los temas abordados, que van desde el terrorismo y la polémica en torno de la normativa rechazada por la RAG, hasta las diferencias de criterio entre dos ediciones de este periódico. La diatriba contra el Amigo del Lector, prolija a nuestro entender, no merece particular atención salvo para el remitente y un servidor.