ARTURO LEZCANO El tono de los correos de esta semana ha subido, inesperadamente, de tono, cayendo sobre el Amigo del Lector como fuego graneado si no como bombardeos «en alfombra». En dos de los tres casos se ataca sin piedad a La Voz de Galicia y en el tercero, de modo especial al firmante de esta sección. En nuestra opinión, si bien no justificadas argumentativamente, las censuras encierran un alto interés por la índole de los temas abordados, que van desde el terrorismo y la polémica en torno de la normativa rechazada por la RAG, hasta las diferencias de criterio entre dos ediciones de este periódico. La diatriba contra el Amigo del Lector, prolija a nuestro entender, no merece particular atención salvo para el remitente y un servidor.
08 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Eladio García Rodríguez, da Coruña, desconfía abertamente da persistencia nas páxinas da Voz do debate encol do rexeitamento por parte da Real Academia Galega da chamada Normativa da Concordia. «(...)Pasan os días e semanas e o debate esmorece na rúa, mais continúa vivo nas páxinas de La Voz de Galicia», escribe. Suspicacias «Un compara -cavila- a cobertura informativa de opinión que se lle está a prestar a este asunto coa que se lle depara habitualmente á actividade da Academia en La Voz ou mesmo co eco que se lle da a outras noticias de notable importancia relacionadas co idioma galego e non pode evitar certas suspicacias. ¿Ten La Voz de Galicia -pregúntase- algún interese especial por magnificar a confrontación (ideolóxica) entre os partidarios das distintas teses en torno á normativa do galego? ¿Interésalle por algún motivo a La Voz transmitir a sensación de que os defensores da lingua galega están divididos en faccións irreconciliables e en continuo enfrentamento? ¿Pretende La Voz desenvolver o papel de punto de encontro entre tendencias diversas ou tenta sementar discordia entre as mesmas?(...)». Resulta de todo punto ofensivo para La Voz de Galicia que se poda dubidar das súas intencións ao abrir as súas páxinas ás opinións dos uns e dos outros, coa fin, desde logo, de «desenvolver o papel de punto de encontro», entre fraccións -non faccións- certamente enfrontadas e de non fácil conciliación. Opinións No que se refire á parte final da carta imos recordar unha vez máis que O Amigo do Lector non recolle xuízos sobre artigos publicados polos colaboradores. Por iso a alusión a J.J. Calaza -autor de tres artigos para La Voz «(...) que provocaron (...) a indignación de parte dos lectores de La Voz, como ten aparecido na sección de Cartas al Director»- debe Eladio García facerlla directamente ao articulista ou ben escribir ao espacio que cita. Este xornal escolle os seus colaboradores entre un amplo espectro, sen entrar nas súas ideas, como ben se pode comprobar día a día nas páxinas de Opinión. «No apoyen al terrorismo» En cambio C. Cousillas cree que La Voz de Galicia «desinforma y no informa», a propósito de las crónicas de Eugenio García Gascón desde Jerusalén: «...Este hombre da la impresión de compartir mesa con árabes, por lo que debería empezar sus crónicas en la prensa con un ''hola, yo soy pro-árabe'', ''hola, yo soy anti-judío...No sólo encubre la realidad sino que acusa a los judíos de todas las muertes acaecidas a manos de terroristas, donde trata de lavar la imagen de los palestinos y ensuciar la de los muertos inocentes...». Para Cousillas «...El hecho de apoyar socavadamente a grupos terroristas me parece imperdonable, sobre todo aquí, en España, ya que todos estamos amenazados por los etarras, éstos también apoyan a los palestinos. Bueno, la prensa española ya ha encontrado un punto común con los de ETA...». Corresponsal de Colpisa Arantza Aróstegui, jefa de la Sección de Internacional, responde así: «Eugenio García Gascón, corresponsal de la agencia Colpisa en Jerusalén, ni es pro ni antijudío como tampoco es ni pro ni antipalestino. Simplemente es un periodista que cuenta lo que ocurre en esa conflictiva zona. Sus crónicas, antes de optar por ellas, las contrastamos con las informaciones de otras agencias (Efe, France Presse, Reuter, etcétera». «La Voz -prosigue Aróstegui- informa tanto de los salvajes atentados suicidas palestinos como de los salvajes bombardeos israelíes». Cifras «Terrorismo, por desgracia -concluye-, lo hay en las dos partes. Los datos hablan por sí mismos: en los catorce meses y medio transcurridos desde que se inició la actual intifada (septiembre del 2000) hasta finales de noviembre ha habido 786 palestinos, 196 israelíes y 23 árabe-israelíes muertos. Los heridos suman decenas de miles».