La compra de la vivienda por parte del presidente madrileño después de años de alquiler a una empresa podría ser una pantalla para ocultar el verdadero dueño del inmueble
La inmobiliaria tenía una deuda de 3.613 millones de euros a finales del 2012. Se trata de la segunda mayor quiebra en España tras la de Martinsa-Fadesa