La empresa nació en Lalín hace cinco años ante la ausencia en Galicia de fabricantes de calderería plástica; la firma comienza a exportar piezas a Irán o Arabia
Creció con el trajín de la distribuidora de pescado que sus padres crearon en Foz, pero ella soñaba con aprender idiomas y conocer culturas. Logró hacerlo realidad y se puso a trabajar como intérprete y traductora en Ferrol. Estaba a punto de hacer las maletas cuando a su padre se le hizo la luz: conquistar de su mano el mercado internacional. Y Conchi lo logró. Hoy venden en cuarenta países.