Profeplas lidera la fabricación de depósitos de agua potable

La empresa nació en Lalín hace cinco años ante la ausencia en Galicia de fabricantes de calderería plástica; la firma comienza a exportar piezas a Irán o Arabia


Lalín / La Voz

Galicia se abastecía de depósitos fabricados en Madrid, País Vasco o Cataluña. Pero en el 2013, unos emprendedores vinculados ya al sector decidían arriesgar en plena crisis para cubrir la carencia de firmas gallegas dedicadas a la calderería plástica. Nacía en el polígono Lalín 2000 la firma Profesionales del Plástico (Profeplas), que un lustro después ya compite con otras de todo el país, además de incrementar de forma paulatina su mercado exterior. En el 2017 rondó los 800.000 euros de facturación con una plantilla de 11 personas que se ampliará a corto plazo.

Detrás de Profeplas están dos socios, José María Carballo, administrador de la empresa, y José Ignacio González, al frente del área tecnológica. De sus naves salía un macrodepósito de 80.000 litros de capacidad, todo un reto para su fabricación por su complejidad, junto a otra veintena de equipos demandados desde Portugal, que requirió incluso transporte especial al país vecino. Pero los productos de la firma dezana recalaron ya en lugares tan distantes como Guinea Ecuatorial, Cuba, Finlandia, Italia, Estados Unidos o Argelia. Acaba también de introducirse en Irán y Arabia.

La elaboración de depósitos para el almacenamiento de agua potable, principalmente destinada a uso agroganadero, se disparó con la sequía vivida en nuestro país. La elevada demanda obligó a un sobreesfuerzo con las instalaciones de Lalín 2000 a plena capacidad. Además, en Profeplas están especializados en la fabricación de tanques para la acuicultura y de piezas para la industria química. Hace poco tiempo entregaron para este sector distintos equipos para el tratamiento y lavado de gases nocivos de diseño y construcción muy compleja.

Otro de sus proyectos más relevantes consistió en la instalación de las pasarelas de seguridad en el corredor de O Morrazo, emplazadas a más de 80 metros de altura. Profeplas diseñó y colocó entre los dos viaductos soportes y rejillas plásticas conformando una pasarela para ofrecer un punto donde ponerse a salvo en caso de una colisión entre vehículos en la calzada. Y ese proyecto les sirvió de carta de presentación para que les contratasen para uno cuatro veces mayor, que desarrollarán en las naves del polígono lalinense para después terminar con el montaje de todas las estructuras en Rusia, también vinculado a la seguridad en plataformas viales.

En sus estructuras termoplásticas el material más empleado es el polietileno de alta densidad, además del polipropileno, con el que estamos más relacionados en nuestra vida diaria por su uso para botellas o tetrabriks, aunque en función del tipo de almacenamiento al que se destinan los silos, pueden emplear 20 plásticos diferentes. Un par de semanas suele ser el tiempo para fabricar un depósito estándar con 50.000 litros de capacidad.

La innovación está también en el ADN de la empresa, con una constante renovación de equipamiento e introducción de nueva maquinaria, como una reciente fresadora de control numérico para incrementar la calidad de los acabados. En esa línea participan en el proyecto Batiplas, para desarrollar un sistema automatizado de soldadura de fricción batida para unir polímeros termoplásticos.

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