Absueltos los tres cooperantes acusados en Grecia de traficar con inmigrantes

Fueron detenidos en el 2016 en Lesbos, donde rescataban a refugiados sirios del mar


redacción / la voz

Es difícil justificar que tres bomberos sevillanos pudiesen ser condenados a diez años de cárcel solo por intentar salvar inmigrantes en Gracia. Pero esta kafkiana situación era más que una posibilidad. Ayer, después de más de dos años de pesadilla, Manuel Blanco, Enrique Rodríguez y Julio Latorre declararon durante más de tres horas ante un juez griego que no tardó en pronunciar las palabras que todos ellos esperaban: inocentes, absueltos y libres de cargos.

Su historia se remonta al 2016, cuando los tres cooperantes se desplazaron a la isla de Lesbos, en Grecia. Se vivía una crisis migratoria sin precedentes. El conflicto sirio había llevado a miles de personas a intentar huir del conflicto. Pero salir del país era una operación de alto riesgo, además de un lucrativo negocio para las mafias que hacen negocio con la desesperación. Más de mil migrantes, entre ellos un numero indeterminado de niños, se ahogaron solo entre el 2015 y el 2016 en el estrecho brazo de mar que separa las costas turcas de las islas del mar Egeo, un ruta migratoria utilizada entonces por millones de personas. Blanco, Rodríguez y Latorre estuvieron allí, como decenas de voluntarios internacionales movilizados en su caso por la oenegé Proem Aid, intentando ayudar a un desbordado servicio costero griego. Una noche de agosto, en plena crisis migratoria, los tres navegan en un bote por las costas de Lesbos. Fueron requeridos por otra oenegé, la danesa Team Humanity, y no llegaron a rescatar a ningún inmigrante. Pero una patrullera de los guardacostas los interceptó y los condujo a tierra, donde fueron detenidos y encerrados en una celda en la que pasaron casi tres días. Comenzaba la pesadilla. Se los acusaba de un delito de tráfico de personas, penado con hasta diez años en el Código Penal griego. Quedaron en libertad bajo fianza a la espera de juicio, una vista celebrada ayer que puso fin a su surrealista caso, más frecuente de lo se pueda suponer.

Un mes inmovilizado

Otro ejemplo ocurrió en Italia. Un mes después de su inmovilización, el 15 de marzo, un juez de Ragusa (Sicilia) decidió liberar el barco de la oenegé Proactiva Open Arms y permitir que continuase sus labores de rescate de inmigrantes en el Mediterráneo. Parte de su tripulación fue acusada, como los tres bomberos sevillanos, de tráfico ilegal de personas y asociación delictiva tras haber socorrido a 218 náufragos en aguas internacionales y negarse a entregarlos a los guardacostas libios.

«Es un error que sean juzgados». «Seguimos con atención vuestra situación y os apoyamos». «Urge otra política migratoria en Europa y porque #SalvarVidasNoEsDelito». Desde el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, pasando por el Gobierno español y los principales partidos políticos, una inusual unanimidad apoyó la labor de las oenegés en la crisis en el Mediterráneo, a pesar de las trabas legales y las amenazas de cárcel para los cooperantes por un trabajo alabado incluso por los propios agentes que, con la ley en la mano, tuvieron que arrestar en Lesbos a los tres bomberos. Pero ayer su testimonio fue clave para que Blanco, Rodríguez y Latorre quedasen libres.

«Los focos están puestos sobre nosotros, pero el verdadero problema es que sigue ahogándose gente en el mar», recordó Blanco. «Por fin podemos descansar: parecía que nunca acababa, faltaba poco, pero siempre se alargaba un poquito más», valoró un emocionado Rodríguez, todavía con alguna lágrima en los ojos. «Queremos seguir, los voluntarios son los que representan en Grecia la mejor cara de Europa», aseguró un satisfecho Blanco.

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