Uno de cada tres homicidios que se cometen en el mundo se registra en Latinoamérica y el Caribe, lo que la convierte en la región más violenta del planeta, exceptuando las zonas de guerra. Y ello a pesar de gastar en seguridad más que los países más desarrollados y con menores tasas de violencia: 361.000 millones de dólares anuales, el 3,55% de su PIB. Esta cantidad duplica el promedio de países desarrollados y equivale al total que la región invierte en infraestructuras
Julio Á. Fariñas