Las empresas gallegas buscan nuevos mercados para exportar

Ante la saturación de los destinos clásicos, exploran oportunidades de negocio en países menos maduros


Redacción / La Voz

En ese nuevo orden económico mundial que emerge, acelerado ahora por las políticas proteccionistas en Estados Unidos, todo apunta a que el papel de España será cada vez más secundario. Un estudio de la consultora PwC, publicado esta misma semana, asegura que la economía española, actualmente la decimosexta mayor del planeta, habrá caído diez puestos de aquí al año 2050.

Un proceso de pérdida de influencia que responde al auge de las economías emergentes, que dentro de apenas treinta años ocuparán siete de las diez primeras posiciones del ránking mundial: China y la India habrán adelantado a Estados Unidos como grandes potencias económicas, mientras Indonesia, Brasil, Rusia, México y Turquía se afianzan también en un top ten en el que solo se mantendrán, pero en puestos mucho más bajos que las actuales, Alemania y Reino Unido.

Caminamos hacia una economía más multipolar y, ya sea por convicción o necesidad, las empresas parecen haber adaptado sus estrategias de internacionalización hacia ese nuevo escenario que dibujan todos los estudios de perspectivas. De hecho, si miramos el caso de Galicia, se puede observar que los mercados con más pujanza en los últimos años no son ya los destinos clásicos de las exportaciones, como Francia, Portugal o Italia (que siguen encabezando los ránkings por volumen de intercambios), sino que se marcan nuevos objetivos, tanto dentro de la Unión Europea, como en América Latina y Asia, principalmente. De hecho, aunque pueda parecer sorprendente, el país hacia el que más repuntó la exportación gallega el año pasado (con datos hasta noviembre, ya que los de cierre de año se harán públicos esta semana que entra) es Bélgica, con intercambios por valor de 618 millones de euros, el doble que en el mismo período del 2015. Le siguen, en el ránking de mercados más activos para la exportación gallega, la República Checa, México, Malta y Eslovaquia.

De acuerdo a la explicación que dan desde la Consellería de Economía, el auge de las ventas gallegas en Bélgica hay que atribuírselo al sector del automóvil que, junto al textil, supone casi la mitad de las ventas en el extranjero y que también mejora sustancialmente sus ventas en otros mercados como Austria, República Checa o Alemania. Sin embargo, en el caso de México, el estirón se debe al buen hacer del sector naval, cuyas ventas al país americano se multiplican casi por cuatro, al pasar de 44 a 169 millones de euros.

¿Hacia dónde miramos?

Fuera de la Unión Europea y, especialmente de la zona euro, que ofrecen una evidente ventaja para las exportaciones, tanto por la libertad en el movimiento de mercancías como por la moneda única, Latinoamérica es el destino favorito de las empresas exportadoras gallegas que buscan nuevos mercados, como explica Odile Lueiro, jefa de servicios de promoción de comercio exterior de la Cámara de Comercio de A Coruña: «Son mercados que se consideran más fáciles y accesibles y también influye el tema del idioma y de la idiosincrasia del país. Las empresas gallegas se sienten más identificadas con esos países que con los de África y Asia».

Lueiro apunta que son las empresas que ya tienen experiencia exportadora las que apuestan por diversificar sus mercados y ahí es cuando miran hacia otros continentes. «Las empresas alimentarias (pescados congelados y conservas, vino, etc.) y las de materiales de construcción (madera, granito...)  son las más dinámicas en destinos de África y Asia, pero podemos encontrar casos aislados en otros sectores», dice la experta. Sobre países concretos, asegura que después del bum de Angola, que atrajo mucho interés comercial tras el fin de su guerra civil en el año 2000 (ahora enfriado por el desplome del petróleo y los problemas en los pagos), la atención se ha desviado a otros mercados, como Sudáfrica, Mozambique, Nigeria, Kenia o Etiopía, uno de los destinos más en auge.

Eso sí, cuenta que el proceso para asentarse es difícil, tanto por la poca especialización de los canales de distribución como por los controles y las barreras idiomáticas y culturales. «Hay que ser pacientes, sembrar y esperar. Los clientes africanos son muy agradecidos una vez que realizan la primera compra y les fue bien», explica.

Un relato similar al que ofrece Xoán Martínez, director general de Kaleido Logistics, una empresa de servicios logísticos que, además de en España, tiene oficinas en China, la India, Sudáfrica, Angola (donde ahora están invirtiendo 1,4 millones en el desarrollo de nuevos centros logísticos), Brasil, México, Marruecos y Portugal. En su caso, la expansión se realizó siguiendo los pasos de sus clientes, para poder cubrir sus necesidades en los mercados en los que operan y, aunque reconocen que entrar estos mercados emergentes no es sencillo, en ellos aún es posible implantarse «y ser un jugador relevante», algo que es casi imposible en destinos más maduros, con mucha más competencia. «No son fáciles, pero no están saturados», resume, al tiempo que explica que las mayores barreras que se han encontrado son culturales, por lo que apuestan por contratar personal del país para facilitar su desarrollo.

«Hay que ser pacientes, sembrar y esperar», dicen los técnicos sobre la apertura de nuevos destinos

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