Suso Morlán: «Hemos hecho historia en Brasil»

El laureado técnico, que se encuentra de paso en Galicia, asegura que no volverá a entrenar aquí


Suso Morlán (Pontevedra, 1966) ha regresado a Galicia por unos días. Tras participar en la Nelo Winter en Portugal, el técnico, de vuelta tras serle extirpado un tumor, se ha traído estos días a Isaquías Queiroz, triple medallista olímpico en Río, y a Erlon de Sousa, plata en Brasil, a entrenar a su tierra. Tras pasar por el Lérez y Verducido, los olímpicos trabajaron ayer mano a mano con los palistas del Kayak Tudense. Justo medio año después de que Suso -maravillado con todas las facilidades que le da el Comité Olímpico brasileño- y sus chicos hiciesen historia en Río.

-¿Satisfecho con las medallas que logró en los Juegos?

-Uno siempre quiere más, pero hemos hecho historia en Brasil. Es la primera vez que un deportista brasileño consigue tres medallas en los mismos juegos y que un canoísta logra tres medallas en la misma cita olímpica. Es algo que no consiguió ni Dittmer ni David Cal. Y además Isaquías ha roto la literatura. Se decía que era imposible desde el punto de vista fisiológico que un tío de 1.000 metros ganara una medalla en 200, y también destrozamos esa parte. Teníamos tres opciones de medalla y logramos tres, solo nos faltó lograr un oro, y no lo tuvimos porque el viento nos lo impidió en C2.

-¿Y cuáles son las expectativas para Tokio 2020?

-En Tokio el programa olímpico mantiene el C1 1000 y el C2 1000 y tocará defender esas opciones. Seguiremos ahí.

-¿Queiroz puede llegar a ser el mejor canoísta de la historia?

-No. Isaquías ha hecho historia en Brasil, pero el mejor canoísta de la historia, así, como definición, es imposible decirlo porque hay grandes canoístas. Dittmer fue sensacional, David Cal tiene cinco medallas, Brendel lleva tres medallas de oro consecutivas y va a ir a por dos más en Tokio. Así que definiría a Isaquías como uno de los canoístas más completos de la historia, no como el mejor.

-¿Con qué medallas disfrutó más, con las de David Cal o con las de Queiroz?

-Son todas diferentes. Las disfruto porque me alegro por ellos, porque tú los haces sufrir mucho para que las ganen y es una sensación extraña porque no sabes si eso va a tener recompensa. Es muy injusto ser entrenador, porque les metes unas palizas terribles y no sabes si van a conseguirlo. En Río estábamos tan bien de forma como cuando íbamos con David, así que sabía que Isaquías iba a ganar esas medallas. Cuando las lograba, toda la gente del Comité Olímpico de Brasil se emocionaba y lloraba, y yo solo sonreía porque sabía de antemano que aquello acababa en el podio. Para mí la satisfacción es que metes luz en la vida de esos niños. David es una cosa desde el punto de vista social, socioeconómico e incluso sociocultural en España, pero Isaquías y Erlon nacieron en una zona muy deprimida de Brasil. Para ellos ganar esa medalla era meter luz en su vida. Isaquías pasó de ser un niño de una zona deprimida, casi de favela, a ser un crac en Brasil.

-¿Para lograr esas medallas con Queiroz ha introducido novedades en el método de trabajo?

-No, porque sería absurdo. Si el sistema funciona, no tiene sentido cambiarlo.

-¿Volverá a entrenar algún día a Galicia?

-Jamás, no, nunca. Mi compromiso con Brasil acaba en Tokio 2020 y yo dejo el piragüismo. Nunca más volveré a trabajar en el piragüismo. Llevo 8 medallas olímpicas como técnico, 8 de 8, y no sé lo que va a pasar en Tokio, pero no voy a tentar más mi suerte, se acabó el piragüismo para mí. Tengo una hija de cinco años que me espera en Colombia y papá prometió que en 2020 lo dejaba. El piragüismo me ha dado más de lo que soñé nunca, así que, que se ponga el siguiente.

«Toro es fantástico, pero el crac es Craviotto, que tiene cuatro medallas»

Asegura Suso Morlán que nunca soñó con ser entrenador de piragüismo, «me dediqué a ello de forma casual, por lo que el piragüismo me ha dado mucho más de lo que yo soñaba». Medallas en Europeos, en Mundiales y ocho preseas olímpicas adornan su currículo, pero su compromiso con sus deportistas va más allá de lo profesional.

-Como entrenador no eres su papá, pero, igual que me pasaba con David, tengo una parte afectiva con mis atletas. Si ellos consiguieran una medalla más en Tokio, su vida mejoraría notablemente, y ese es mi compromiso con el Comité Olímpico Brasileño y con mis deportistas.

-¿Qué le parece lo que logró Cristian Toro con Saúl Craviotto en Río? ¿Cree que Toro está listo para pelear en el K1?

-Me pareció maravilloso, pero si está listo ya no lo sé. Tiene que ganarle a Saúl, porque Saúl es maravilloso, es el que hace la diferencia. Toro es fantástico, pero el crac es Craviotto, que tiene cuatro medallas olímpicas y sin duda podría aspirar a más. Saúl es tan bueno o mejor que David Cal, pero en kayak. El gran talento de piragüismo español se llama Saúl Craviotto. Si pones en una balanza a David y a Saúl, Saúl es tan bueno o mejor que David.

-¿Vivió los éxitos del piragüismo español de una manera especial?

-Sí, claro. Primero, porque quiero muchísimo a Saúl, es un niño estupendo, y porque su entrenador es súper amigo mío. ¡Lo disfruté muchísimo! Sabía que ganaba, entonces, mientras los demás pasaban nervios, yo simplemente lo disfruté.

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