Realidad Aumentada: más que un juego

Un año después de la explosión de esta tecnología gracias a «Pokemon GO», numerosas empresas crean aplicaciones que aprovechan sus capacidades

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REDACCIÓN / LA VOZ

Para muchas personas, la Realidad Aumentada (AR, por sus siglas en inglés) fue un descubrimiento que hicieron de la mano de bulbasaurs, squirtles, clefairys y demás fauna del universo creado por Niantic. Un año después, la fiebre por Pokemon GO se ha apagado -las actualizaciones que ralentizan y provocan fallos en el juego han tenido mucho que ver- pero la tecnología en la que se basaba está en su apogeo. Numerosas empresas han lanzado aplicaciones que aprovechan las capacidades de la realidad aumentada, que van más allá del puro entretenimiento.

Un ejemplo doméstico de las posibilidades de la AR lo ofrece Ikea con su app Place. De diseño sencillo e intuitivo, permite situar virtualmente algunos productos de su tienda en nuestro hogar. El catálogo todavía es reducido y debe resolver algunos problemas de escala (los objetos aparecen a veces más pequeños o más grandes de lo que son realmente), pero es una buena forma de ver cómo quedará un sofá o una estantería en el espacio que tenemos preparado para ellos.

Ikea Place se basa en Apple ARKit, una plataforma para desarrolladores que emplea la cámara y los sensores de los dispositivos móviles para crear experiencias de realidad aumentada. Otra app que la utiliza es Sky Guide, que permite localizar e identificar los astros del firmamento (planetas, estrellas, constelaciones, cometas...) con solo apuntar con nuestro móvil al cielo. Puede avisar incluso de lluvias de meteoros y del paso de satélites o de la Estación Espacial Internacional, y está disponible también para el Apple Watch.

La compañía de la manzana es una de las que más ha apostado por la AR y ofrece en su tienda un nutrido catálogo de juegos para el iPhone y el iPad. En Arise, la misión es «alinear conexiones mágicas para crear caminos»; no hace falta tocar, ni deslizar la pantalla, basta con desplazarse por unas islas flotantes y buscar las pistas que aparecen en el móvil. Amon invita a seguir al dios del aire en su afán por conectar un mundo de rompecabezas con ilusiones ópticas. Para ello hay que prestar atención a lo que nos rodea, moverse e interactuar con antiguas esculturas escaneadas en 3D.

Hay títulos de disparos en primera persona (Zombie Gunship Revenant), puzles (Euclidean Lands), simuladores deportivos (Drive Ahead! Minigolf) y de rol (Egg) que ya aprovechan esta tecnología. Pero no solo son juegos. ViewRanger usa la cámara del teléfono para identificar elementos en una ruta de senderismo, como montañas, lagos y otros puntos de interés. Inside Heart nos introduce literalmente en un corazón humano, en una demostración de cómo la realidad aumentada puede ser una excelente herramienta para la educación o la práctica médica.

Gigantes mundiales como BMW y Philips también empiezan a introducirse en la AR. El fabricante alemán está probando un nuevo sistema para comercializar los modelos de su gama híbrida y eléctrica que permite al cliente visualizar distintas opciones y colores a través de una imagen en tres dimensiones del automóvil generada en su móvil. Ha sido desarrollado junto a Accenture y Google, que tiene su propia plataforma de Realidad Aumentada, ARCore.

Philips prepara una aplicación enfocada al sector de salud, para ayudar a los cirujanos a realizar intervenciones quirúrgicas, abiertas y mínimamente invasivas, guiadas por la imagen.

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En Galicia, el sector turístico ha encontrado un filón en la AR. Time Trip Experience: Toralla transporta al usuario, mediante información e imágenes en 3D, al momento de mayor esplendor del yacimiento romano situado en Vigo. Desarrollado por Xoia Software Development y disponible solo en la Play Store para móviles Android, busca «democratizar la cultura» con una experiencia «divertida, inmersiva y visual». Por su parte, el Ayuntamiento de Mondoñedo impulsó Mondotech, un proyecto audiovisual que ofrece imágenes en realidad aumentada (además de otras tomadas por drones) para mostrar el patrimonio local.

La Realidad Aumentada experimentó un impulso definitivo cuando Facebook anunció, el pasado mes de abril que abriría su aplicación de cámara a los desarrolladores para «mezclar lo digital y lo físico». La nueva generación de smartphones con procesadores neuronales y machine learning (capacidad de aprendizaje), junto a la implantación de las redes 5G prevista para dentro de dos años, contribuirá a popularizar todavía más la AR. Según el informe ConsumerLab de Ericsson, cuando los límites entre la percepción de lo físico y de lo virtual empiecen a ser difusos se producirá un impacto drástico en la vida y en la sociedad.

Objetos físicos que sirven para interactuar con el entorno virtual

Mientras los proyectos de Realidad Aumentada van viento en popa, aquellos que apostaron la la impactante Realidad Virtual se han quedado estancados. La inmersión total en mundos ficticios a través de unas gafas o cascos VR se ha encontrado con problemas derivados de una deficiente resolución, efectos secundarios molestos (mareos, cansancio visual) y, sobre todo, el elevado precio de estos sistemas. Oculus Rift, HTC Vibe y PlayStation VR (de Sony) no han conseguido calar entre los consumidores. Microsoft, que hace tres años presentó su plataforma HoloLens, lo intenta ahora de la mano de Samsung y sus nuevas gafas HMD Odyssey, con pantallas Amoled y capacidad de reproducir 4K. Los usuarios podrán experimentar la llamada «Realidad Mixta», en la que los objetos físicos sirven para interactuar con el entorno virtual.

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