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El robot que examinará el Villa de Pitanxo puede aportar información clave al proceso penal

S. Serantes / J. Romero REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

Familiares de los 21 fallecidos en el naufragio del Villa de Pitanxo asistieron en Bruselas al debate de la Eurocámara, donde recibieron el apoyo unánime a su petición de bajar al pecio
Familiares de los 21 fallecidos en el naufragio del Villa de Pitanxo asistieron en Bruselas al debate de la Eurocámara, donde recibieron el apoyo unánime a su petición de bajar al pecio

La Ciaim contratará a una empresa privada la inspección del pecio del pesquero donde perdieron la vida 21 de sus 24 tripulantes

19 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Inicialmente la supeditó a los resultados de la reconstrucción del naufragio con una maqueta en el canal del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), pero la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim) ha optado por no esperarlos y ha decidido contratar a una empresa privada el envío de un robot submarino con cámaras para una inspección visual del pecio del Villa de Pitanxo. Ese organismo técnico del Ministerio de Transportes confirma lo anunciado el 25 de octubre en la Eurocámara a familiares de los 21 fallecidos por la representante de la Comisión Europea Fotini Ioannidou, a quien desmintió el delegado del Gobierno en Galicia. El examen de los restos del pesquero de Marín que se hundió el 15 de febrero en aguas internacionales, cerca de Terranova (Canadá), puede aportar información clave para el proceso penal en la Audiencia Nacional contra Juan Enrique Padín, patrón del barco del Grupo Nores de Marín y uno de los tres supervivientes.

La Justicia dirimirá su responsabilidad en 21 presuntos homicidios imprudentes y otros tantos delitos contra los derechos de los trabajadores. La Ciaim combinará las conclusiones de la inspección de lo que quede del barco con las de la recreación del naufragio. Si bien sus dictámenes son técnicos, centrados en la seguridad marítima, el juez Ismael Moreno los empleará tras haberle pedido a la Ciaim que acredite a dos de sus peritos administrativos como judiciales. Esos informes podrían ser determinantes para esclarecer las circunstancias previas y posteriores al hundimiento, sobre las cuales hay dos versiones diferentes. Por un lado, la del investigado Juan Enrique Padín, respaldada por su sobrino Eduardo Rial, y por otro la de Samuel Koufie.

«Muy buena noticia»

«Una muy buena noticia» para los parientes de los fallecidos, destaca su portavoz, María José Dopazo. Después de nueve meses reclamando que se bajase al lugar del naufragio, después de ver cómo los compromisos políticos de apoyo total recibidos del Gobierno español no pasaron de las buenas palabras de los días posteriores a la tragedia, un organismo técnico del Ejecutivo les da razón. También consiguieron respaldo político tan relevante como el expresado por la representante de la Comisión Europea y el de la Comisión de Peticiones de la Eurocámara.

La Ciaim prepara la licitación de un contrato que adjudicará a una empresa privada especializada «que disponga de buques y equipos idóneos y de dotaciones específicamente formadas». Lo considera la mejor opción «para acometer una operación de búsqueda, localización e inspección del pecio con garantías en el plazo más conveniente». Antes consultó a organismos públicos españoles que gestionan buques de navegación oceánica, analizando sus capacidades técnicas, tripulaciones, sistemas y equipos y, al mismo tiempo, «la oportunidad» de dedicarlos al naufragio del Villa de Pitanxo.

De la meteorología y de la disponibilidad de los medios que intervengan dependerá cuándo se hará en el 2023 un operativo programado en fases. Comenzará explorando el fondo donde se fue a pique el arrastrero y el área circundante, «donde sea más probable encontrar» los restos.

Confianza en localizarlo

La Ciaim «considera que es probable» localizarlo, si bien admite que la búsqueda «podría no dar frutos». ¿Por qué? Porque quizá tocó fondo «a una distancia considerable», en función de la rapidez del hundimiento y de las corrientes marinas.

Una vez hallado, descenderá un robot submarino operado remotamente y equipado con cámaras, una inspección visual para «examinar distintos aspectos del buque, sus equipos, las artes de pesca y el fondo marino». Siempre pensando en recopilar la información «de interés para la investigación de seguridad» marítima, pero en esta ocasión también para el proceso judicial.

 El informe con los «datos objetivos» del naufragio, en febrero

Desde la Ciaim explican que en el INTA «se están ultimando los preparativos» para los primeros ensayos de la reconstrucción del naufragio, cuyos resultados se conocerán a fin de año.

Paralelamente, continúa recopilando documentación sobre las circunstancias de la tragedia, complementaria a la que ya manejan porque es una «necesidad que aparece según progresa el análisis de las evidencias ya disponibles, en un proceso que no ha concluido aún».

Un dictamen provisional

Formalmente, ese organismo del Ministerio de Transportes dispone de un año para emitir un informe técnico sobre los accidentes marítimos que investiga. Con el Villa de Pitanxo, igual que con otros, no resultará posible. Sin embargo, en este caso, al tratarse de la mayor tragedia en el sector pesquero español en varias décadas, anuncia que en febrero prevé publicar un dictamen «provisional que contenga los datos objetivos del accidente, sin incluir conclusiones ni recomendaciones de seguridad».

El definitivo lo emitirá cuando remate su labor, pero no apunta plazos porque ahora no puede estimarlos. Ese primer análisis ya servirá para la investigación judicial. También el de la prospección submarina con el robot, pero para ese todavía no hay fechas porque acaba de anunciarse la licitación y dependerá de las condiciones climatológicas.