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Las claves de la reconstrucción del naufragio del Villa de Pitanxo

Somos Mar REDACCIÓN/ LA VOZ

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Una imagen del Villa de Pitanxo, el barco de Marín que naufragó en Terranova
Una imagen del Villa de Pitanxo, el barco de Marín que naufragó en Terranova

Técnicos investigan «la capacidad de supervivencia» del arrastrero en el que perecieron 21 de sus 24 tripulantes

13 nov 2022 . Actualizado a las 04:45 h.

Continúa en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (Inta) la reconstrucción del hundimiento del Villa de Pitanxo, el arrastrero de Marín engullido por el mar a unas 250 millas de Terranova (Canadá) el pasado 15 de febrero, cuando perecieron 21 de sus 24 tripulantes. La Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim) la encargó al considerar que sin ella «no sería posible conocer con certeza las causas de este accidente marítimo». Paralela a la investigación judicial de la Audiencia Nacional por los presuntos 21 homicidios imprudentes atribuidos al patrón del pesquero, Juan Enrique Padín, sus resultados deberían estar listos en los primeros días del 2023. Esta evaluación «de la capacidad de supervivencia» del buque podría ser determinante en otra cuestión pendiente, el envío de un robot al pecio, confirmado a la Comisión Europea desde el Ejecutivo español y condicionado por el subdelegado del Gobierno en Galicia. Las indicaciones de la Ciaim al Inta apuntan las claves del análisis técnico del naufragio.

Advierte ese organismo del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana que con los resultados «trata de establecer las causas y circunstancias que directa o indirectamente hayan podido influir en el accidente», pero el informe, como todos los que emite, «no prejuzga en ningún caso la decisión que pueda recaer en vía judicial, ni persigue la evaluación de responsabilidades, ni la determinación de culpabilidades». Queda por ver qué lectura hará el Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional, cuyo titular es Ismael Moreno, de un análisis pericial que, junto a la bajada a los restos del pesquero, quizá contribuya a descartar alguna de las versiones de los supervivientes de la tragedia, contradictorias.

El Villa de Pitanxo se fue a pique dos meses después de cumplir 18 años en activo. Propiedad de la armadora Grupo Nores, medía 50,3 metros de eslora, su arqueo bruto era de 825 toneladas y contaba con un motor principal de 1.723 caballos. «Con la precisión y la calidad exigidas para los ensayos», el Inta construye un modelo a escala del buque, «la mayor posible, no inferior a 1,75 metros ni superior a 4,25».

Así lo demanda la Ciaim, que también requiere una maqueta ajustada «fielmente a las formas del casco y la superestructura». Además, pide reproducir «con especial cuidado la rampa de popa, la cubierta de trabajo a popa del puente, el espardel [plataforma en la popa] y las superestructuras laterales de la cubierta de trabajo». El Inta la empleará en su laboratorio de dinámica del buque, un canal de 150 metros de largo, 30 de ancho y 5 de profundidad equipado con un generador de olas regulares e irregulares.

Para reconstruir el naufragio resultará determinante la información que le facilitará la Ciaim a la adjudicataria de los ensayos. «Como mínimo», según detallan las prescripciones técnicas del contrato, un plano de formas del Villa de Pitanxo, los puntos de inundación, el último libro de estabilidad, las condiciones de carga que quiere ensayar y un informe del clima marítimo en el momento del siniestro. Será «información confidencial» que el Inta no podrá difundir, transmitir ni revelar nunca «sin el previo consentimiento expreso» de ese organismo del Ministerio de Transportes.

Motor parado y aparejo embarrado

«Como mínimo», el Inta ha de simular la reacción del arrastrero en dos condiciones de carga distintas y con dos puntos diferentes de inundación. También debe analizar su respuesta navegando con mar de aleta [con el viento de popa] y arrastrando el aparejo, contexto en el que «se simulará una parada de motor, quedando el barco al pairo». Otro escenario será con el buque parado, el arte embarrado [atrapado en el fondo] y cables tirantes.

La investigación técnica durará lo «necesario para poder evaluar la capacidad de supervivencia del buque y la celeridad con que se alcanza una inundación progresiva que conlleva la pérdida». Al Inta la Ciaim le solicita un informe con al menos datos sobre los movimientos del barco «en los seis grados de libertad» [el balanceo en todas las direcciones], la tensión en los cables que unen el aparejo al pesquero y un vídeo «del proceso de vuelco y hundimiento, en caso de que se produzca».

El documento solicitado por la Ciaim

El contrato con el Inta también describe la información que busca la Ciaim: «Detalles de elaboración e instrumentación del modelo [maqueta]; descripción de los ensayos realizados, incluyendo espectro de oleaje, rumbos, velocidades, etc; resultados de los ensayos realizados, incluyendo los movimientos del buque, la tensión en los cables de arrastre y las grabaciones de vídeo» de la recreación. Todo con su correspondiente análisis técnico.

El juez encarga una prueba para confirmar si el Villa de Pitanxo se hundió por negligencia

j. romero / e. abuín

Ahora que la Audiencia Nacional ha determinado que la instrucción del naufragio del pesquero de Marín Villa de Pitanxo, ocurrido el 15 de febrero frente a Terranova, debe realizarse en su Juzgado Central número 2, su titular, el magistrado Ismael Moreno, ha pisado el acelerador de la investigación. Quizá en un intento de recuperar el tiempo perdido en la investigación del que ha sido el peor siniestro marítimo de un pesquero gallego en décadas y que hasta el mes pasado no tenía juzgado asignado.

Antes incluso de que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional se pronunciase definitivamente sobre su competencia para indagar en las causas del hundimiento, Moreno ya había solicitado a la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim) un informe sobre si bajar al pecio podría servir para arrojar luz sobre las versiones contradictorias ofrecidas por los tres supervivientes. Y ahora ha vuelto a dirigirse a ese organismo adscrito al Ministerio de Transportes para pedir que designe a dos de sus investigadores peritos administrativos para ejercer de peritos judiciales.

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