Indignación en el sector tras la decisión de Ámsterdam de prohibir la publicidad de la carne en los espacios públicos
GANADERÍA
Ternera Gallega asegura que esta medida sigue la tendencia de «culpabilizar unicamente ao sector gandeiro e cárnico do cambio climático»
10 feb 2026 . Actualizado a las 10:05 h.A partir del 1 de mayo, en los espacios públicos de Ámsterdam no podrán publicitarse hamburguesas, ni chuletones, ni cualquier elemento relacionado con el consumo de carne. Esta decisión, tomada por el Gobierno de la capital holandesa, ha caído como un jarro de agua fría en el sector cárnico de España y de Galicia. Porque, tal y como asegura Javier López, director de la interprofesional del vacuno de carne (Provacuno) «hace más daño la noticia en sí, que la prohibición, porque es hablar de manera negativa de un alimento». En Ternera Gallega, la IXP de la carne gallega, van más allá y considera que esta medida sigue una tendencia a «culpabilizar unicamente ao sector gandeiro e cárnico do cambio climático,obviando a outros sectores máis contaminantes», aseguran en el consello regulador.
«Paréceme aberrante e un erro de bulto», asegura José Ramón González, ganadero gallego y responsable de Ganadería en la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA). Sobre todo porque la excusa utilizada por la ciudad para prohibir la publicidad de la carne en los espacios públicos es que la ganadería es una de las principales responsables del cambio climático, equiparándola con el daño que causan los combustibles fósiles, cuya promoción queda prohibida también en la misma ordenanza. «Os animais non son os culpables do calentamento do planeta e cada vez hai máis estudos que así o demostran», insiste González.
«Nos parece sorprendente que en una ciudad como Ámsterdam, donde el consumo de marihuana está liberalizado, hagan estas cosas con los alimentos», añade López. Recuerda que, hasta hace unos años, se tenía a los habitantes de Países Bajos como un paradigma de la buena alimentación, porque «consumían muchos lácteos y crecían mucho» y no tiene duda de que esta tendencia cambiará radicalmente en los próximos años, si abandonan el consumo de proteínas animales.
«Os problemas do cambio climático non veñen por prácticas agrícolas e gandeiras», reitera González, quien considera que todo obedece a una estrategia orquestada «dunha parte escura da sociedade que patrocina a carne sintética». La misma opinión comparten en Provacuno. «Desde hace años hay una campaña contra todos los productos de proteína animal», asegura López, quien sostiene que, por fortuna, el consumidor «no es tonto y cuando el producto no satisface sus expectativas, y se lo quieren cobrar a entre 20 y 30 euros el kilo, le chirría», en referencia a los productos basados en proteína vegetal que, por cierto, sí que podrán seguir publicitándose en los espacios públicos de Ámsterdam.
En Provacuno critican que se compare lo que emite una vaca a lo largo de toda su vida con la combustión de un coche porque «están comparando una cosa con un ciclo de vida y eso es una falacia». Y destacan datos como que en el España la producción de vacuno es un 66 % más eficiente que la media mundial. «Esto no es un debate para sustituir a la carne, es un debate de un ultraprocesado vegetal versus la proteína animal», afirma López. Y sostiene que todo forma parte de una campaña «muy bien organizada y muy bien financiada, detrás de la cual hay un negocio». Por eso «no dicen que buenos son los ultraprocesados vegetales, dicen que malas son las proteínas animales que van a destruir el planeta. Pero se olvida de la biodiversidad, de la fijación de carbono en los pastos y del cuidado del medio rural», añade.
En Ternera Gallega recuerdan, además, que no todos los sistemas productivos son iguales. Y que la producción de carne de calidad, como la que certifican en la IXP gallega, es una actividad esencial por su contribución al mantenimiento económico, social y medioambiental de las zonas rurales, evitando que queden abandonadas. «Non podemos esquecer que as IXP son selos de calidade que outorga a Unión Europea, polo que todas as administracións, tamén as locais como no caso de Ámsterdam, deberían poñelas en valor e non estigmatizalas», asegura. Es más, en su opinión, la capital de Países Bajos debería informar a sus consumidores sobre los valores añadidos de sistemas de producción de proximidad, al igual que hacen desde este consello regulador gallego.
