Los ganaderos gallegos reciben con protestas el pacto con Mercosur
SOMOS AGRO
La Unión Europea ratifica en Paraguay, tras más de 25 años de duras negociaciones, un acuerdo histórico que creará la mayor área de libre comercio del mundo
18 ene 2026 . Actualizado a las 17:37 h.Día histórico para la Unión Europea y los países del Mercosur. Los dos bloques económicos rubricaron ayer en Asunción (Paraguay) el acuerdo de libre comercio que culmina casi 25 años de negociaciones y sienta las bases de la mayor zona de intercambio del mundo, un mercado que representa cerca del 20 % del PIB global y agrupa a unos 700 millones de consumidores. El pacto abre nuevas oportunidades comerciales e inversoras, aunque su aplicación definitiva dependerá de un complejo proceso de ratificación, especialmente delicado en el seno de la Unión Europea.
«La UE y Mercosur están eligiendo la cooperación sobre la competencia y la asociación sobre la polarización», señaló la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un discurso en el que destacó la apuesta estratégica por la apertura comercial y la cooperación económica entre bloques en un contexto internacional marcado por el aumento de las tensiones comerciales. La presidenta de la Comisión Europea defendió que este acuerdo manda una señal «contundente» al mundo. «Refleja una elección clara y deliberada: elegimos el comercio justo frente a los aranceles; elegimos una asociación de largo plazo frente al aislamiento; y, sobre todo, queremos ofrecer beneficios reales y tangibles a nuestras sociedades y empresas», sentenció la dirigente europea durante la ceremonia de la firma del acuerdo.
Declaraciones parecidas fueron las que se vertieron desde la otra parte, un discurso del que se encargó el presidente paraguayo, Santiago Peña, quien incidió en que este entendimiento entre ambos demuestran que el diálogo, la fraternidad y la integración son el «el camino» y que este es un paso que deja atrás «las tinieblas del unilateralismo». También celebró el nuevo capítulo que se abre en las relaciones entre ambos el presidente de Argentina, Javier Milei, quien consideró que es «el mayor logro» del bloque de integración latinoamericano. «Nos reúne un hecho de gran trascendencia política y económica para todos los miembros de este bloque y el mundo entero», incidió.
Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, destacó que detrás de todo esto lo que hay es una fuerte apuesta por la apertura frente al unilateralismo y el uso del comercio como «arma política», una clara referencia a Donald Trump. «Mientras unos levantan barreras y otros violan las normas de competencia leal, nosotros tendemos puentes y pactamos normas porque creemos en el comercio justo, con fuerza, generadora de prosperidad, empleo y estabilidad», complementó.
Como telón de fondo a la pompa y circunstancia que rodeó a la parte institucional del acuerdo, las protestas se han seguido repitiendo por distintos puntos de la geografía del Viejo Continente, con ganaderos que muestran su rechazo a un acuerdo que, creen, lastrará todavía más un maltrecho campo. En Galicia, el sector tampoco ha permanecido ajeno y mientras en Paraguay se movían papeles, a este lado del charco decenas de tractoristas cortaban carreteras en lugares como Ourense.
Tractorada en Ourense
En la madrugada del sábado, horas antes de la firma, un nutrido grupo de tractores se trasladaban desde el centro de la ciudad de Ourense, dejando libre el entorno de la Subdelegación del Gobierno, hasta la carretera nacional 120, que permanecía ayer cortada a la circulación en su tramo más urbano. Los manifestantes se mantuvieron reunidos bajo la pasarela del centro comercial de Ponte Vella, donde instalaron unas carpas y quemaron neumáticos, leña y rulos de paja. Al cierre de esta edición, sus tractores permanecían aparcados desde allí hasta la rotonda que da acceso a la calle Díaz de la Banda. «Se o rural non planta, a cidade non xanta», proclamaba una pancarta colocada en el primero de los vehículos, en el lugar más visible.
No fue España el único lugar en el que se registraron incidentes. En otros puntos del Viejo Continente, como en Alemania, miles de personas marcharon por las calles para mostrar su rechazo al pacto y pedir una agricultura más respetuosa.
Una nutrida delegación
Mientras a este lado del charco los agricultores llenaban las calles en señal de protesta, al otro lado una nutrida delegación de dirigentes firmaban el acuerdo. La delegación europea estuvo encabezada por Von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el comisario de Comercio, Maros Sefcovic. Por parte sudamericana participaron los presidentes de Paraguay, Santiago Peña; de Uruguay, Yamandú Orsi; y de Argentina, Javier Milei. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no asistió al acto por motivos de agenda, tras explicar que la firma estaba inicialmente prevista a nivel ministerial.
Desde el punto de vista económico, el acuerdo contempla la eliminación progresiva de aranceles para las dos zonas, la apertura de los mercados de contratación pública y un marco regulatorio estable para el comercio y la inversión entre ambas regiones. Bruselas destaca su impacto potencial sobre las pequeñas y medianas empresas, así como su contribución a la diversificación de cadenas de suministro y al acceso europeo a materias primas estratégicas vinculadas a la transición energética.
Para entender el Mercosur hay que retrotraerse hasta inicios de los 90. El Mercado Común del Sur es un acuerdo ya firme y en vigor entre países de Latinoamérica para integrar sus economías y crear un espacio común. Los fundadores, que arrancaron su andadura en 1991, eran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, un club al que posteriormente se incorporaron Venezuela y Bolivia, aunque el primero fue expulsado y el segundo todavía está en trámites para hacer efectiva su adhesión. El objetivo que perseguían todos ellos era precisamente promover el libre comercio, un horizonte que ahora pintan más ambicioso.
En términos procedimentales, la parte comercial del acuerdo —competencia exclusiva de la Unión Europea— podrá entrar en vigor de forma interina una vez que el primer país del Mercosur complete su ratificación, sin necesidad de esperar al consentimiento del Parlamento Europeo. La Eurocámara, que aún no ha fijado fecha para el voto, afronta un debate fragmentado, muy condicionado por intereses nacionales y sectoriales, especialmente en el ámbito agrícola.
Debate fragmentado
El Parlamento Europeo solo podrá aprobar o rechazar el acuerdo en su conjunto, sin posibilidad de introducir enmiendas. Mientras tanto, la próxima sesión plenaria debatirá dos resoluciones —presentadas por la ultraderecha y la izquierda radical— que solicitan llevar la firma ante el Tribunal de Justicia de la UE, lo que añade incertidumbre jurídica al calendario. Para la aplicación definitiva del acuerdo de asociación será necesaria además la ratificación unánime de los 27 Estados miembros. La votación que autorizó la firma ya puso de manifiesto las divisiones internas: Francia, Hungría, Polonia, Irlanda y Austria votaron en contra, Bélgica se abstuvo y solo 21 países respaldaron el texto. Pese a estas reticencias, Bruselas considera que el acuerdo refuerza la posición económica de la UE en un escenario global más fragmentado y ofrece una plataforma estable para profundizar las relaciones comerciales con América del Sur, una región clave tanto por su potencial de crecimiento como por su papel en el suministro de materias primas y productos agrícolas.
