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El vino desalcoholizado ¿es vino?

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS AGRO

Santi M. Amil

Eliminar hasta un 20 % del grado está permitido por Europa y no tiene que indicarse en la etiqueta, pero no está amparado por todas las denominaciones

27 abr 2021 . Actualizado a las 21:34 h.

Esta misma semana, el Ministerio de Agricultura se mostró partidario de amparar los conocidos como vinos parcialmente desalcoholizados bajo el paraguas de denominaciones de origen o indicaciones geográficas. La noticia, de la que no tienen constancia en buena parte de los consellos reguladores gallegos, fue acogida, cuando menos, con sorpresa. Pero resulta que actualmente ya es posible bajar el grado de los vinos mediante procesos de ósmosis inversa o evaporación hasta un 20 %. Y ese proceso ni siquiera tiene que figurar en la etiqueta, explica el Catedrático de la Facultad de Enología de la Universidad Rovira y Virgili y presidente del grupo de expertos de la Comisión de Tecnología de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), Fernando Zamora. El sistema está autorizado por la Unión Europea, aunque eso no significa que pueda aplicarse en vinos con denominación de origen, que tienen sus propios reglamentos.

Dice la legislación europea que vino es «el producto obtenido exclusivamente por fermentación alcohólica total o parcial de la uva fresca, estrujada o no, o del mosto de uva». También, que este debe tener un grado alcohólico no inferior a un 8,5 % de volumen. El problema es que, con el cambio climático, en muchas regiones del mundo el grado del vino se está convirtiendo en un problema. El aumento de la temperatura está provocando que determinadas variedades de uva alcancen un grado demasiado elevado. De ahí que hace unos años desde la OIV se aconsejara a la Unión Europea autorizar técnicas para la desalcoholización del vino.

«Se puede bajar el grado del vino sin que este pierda sus aromas», explica Zamora. La legislación actual dice que «se puede reducir el grado de un vino hasta el 20 % y eso no tendría ni que indicarse en la etiqueta», añade. Y es que la Unión Europea hizo suyas las recomendaciones de la OIV y las convirtió en norma, por lo que en España es también de obligado cumplimiento. Lo hizo «para capear las consecuencias del cambio climático, que está generando vinos con más grado que son rechazados por el consumidor», dice Zamora. Eso significa que, actualmente, un vino elaborado en España puede rebajar el grado hasta en un 20 % mediante técnicas de desalcoholización y ni siquiera tendría que informar en la etiqueta. «Es perfectamente legal y, de hecho, se está aplicado», añade Otra cosa diferente son los vinos amparados por las denominaciones de origen. En Galicia, por ejemplo, no existe ninguna que haya autorizado este proceso.

Los procesos para la desalcoholización del vino se pueden llevar más allá y reducir la cantidad del alcohol presente en estas bebidas hasta un máximo de 0,5 grados. Pero, en este caso, ya no pueden ser considerados vinos. En sus etiquetas debe figurar la denominación de bebida obtenida por desalcoholización parcial del vino, no la de vino sin alcohol. «En este caso, la Unión Europea deja libertad a cada país para que pueda utilizar la denominación de vino sin alcohol», asegura Zamora. Pero, por ahora, en España existen mucha resistencia por parte de determinados sectores a permitir esta denominación.

Las técnicas

Dos son las técnicas utilizadas actualmente para sacar parte del alcohol de un vino. La primera, la ósmosis inversa. Consiste en pasar el vino por una membrana que solo permite el paso del agua y el alcohol. Los aromas y los demás marcadores quedan retenidos y, posteriormente, se les añade de nuevo esa agua y parte de ese alcohol. «Permite una bajada parcial del alcohol, pero le cuesta llegar a los 0 grados», añade Zamora. La otra técnica es la evaporación, que consiste en extraer el alcohol a baja temperatura y en condiciones de vacío para luego volver a incorporarlo.