Huawei cierra el círculo para liderar el mundo

Manuel Blanco Casal
Manuel Blanco REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

PHILIPPE WOJAZER | Reuters

El sistema operativo creado para sus «smartphones» y tabletas podría estar listo en otoño. La batalla por el 5G y la hegemonía global recrudecen la pelea entre China y EE. UU.

13 feb 2020 . Actualizado a las 12:10 h.

En Occidente es, desde hace tiempo, el libro de cámara de numerosas escuelas de negocios. Pero en China es mucho más que eso. Un icono cultural, un tratado que sintetiza una forma de pensar y existir. El arte de la guerra ha legado a la modernidad incontables pensamientos aplicables a un sinfín de campos. Como ese que dice que «los guerreros victoriosos primero ganan y después van a la guerra». Un aforismo que seguramente sintetiza la posición que Huawei ha adoptado en el conflicto con Estados Unidos y el veto de Google a sus smartphones y tabletas. Primero vencer, que en este caso no sería otra cosa que poner a salvo el funcionamiento de sus dispositivos. Después llegará la hora ir a la contienda.

 Solo así se puede explicar que el segundo fabricante mundial de teléfonos inteligentes tenga ya a punto de caramelo un sistema operativo propio, que reemplazará a Android y que previsiblemente aterrizará en el mercado el próximo otoño. Diseñar una herramienta de estas características lleva tiempo, mucho tiempo, dada su complejidad técnica, por lo que ningún analista duda de que Huawei lleva años trabajando en ella. Desde el 2012, insinuó la propia compañía hace unos días.

Contar con este sistema operativo podría romper el control norteamericano en este campo, habida cuenta de que los hegemónicos en la actualidad, Android (Google) e iOS (Apple), son de factura estadounidense. Para China, disponer de un diseño propio sería algo así como cerrar el círculo si lograse consolidarlo en los mercados internacionales. Es lo que piensa Enrique Dans, profesor de Innovación del IE Business School: «Con su capacidad de innovación y su fuerza de ventas, Huawei podría permitirse salir al mercado con sus propios estándares, que si además fueran adoptados por otros fabricantes chinos, podrían robar la hegemonía tecnológica a Estados Unidos, que es por lo que Trump está peleando».