Esos pequeños componentes que sujetan una industria

María Cedrón REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

Juan Salgado

Empresas que hacen tornillos antivibratorios, botones, cintas, anzuelos, tapones o ferreñas son fundamentales para surtir a sectores estratégicos de la economía gallega como el naval, el textil, la pesca o el vitivinícola

14 ene 2018 . Actualizado a las 14:30 h.

Hace poco más de seis años, la producción del Grupo PSA Peugeot Citröen quedó colapsada en toda Europa. La culpa fue de un pequeño componente de escaso valor añadido, pero fundamental para la construcción de una veintena de modelos de este gigante de la automoción. Un problema en la puesta en marcha de un nuevo centro logístico en Francia de la empresa proveedora italiana que entonces fabricaba para el grupo unas 23 referencias de esa pequeña pieza ideada por Arquímedes, dejó desabastecido el mercado. Hasta la planta que el grupo tiene en Vigo tuvo que parar. Ese es solo un ejemplo de la importancia que, más allá de su sofisticación, tienen artículos tan comunes como una tuerca para el correcto funcionamiento de los grandes sectores que mueven la economía gallega. Desde un tornillo común fabricado por un proveedor extranjero -desde el Clúster de la Automoción apuntan que en Galicia no tienen conocimiento de empresas que los hagan porque la industria gallega de componentes hace suministros de mayor valor añadido- que es usado para ensamblar determinadas partes de un modelo de coche o de un avión, hasta los anzuelos que, desde Ribeira, alimentan el sector de la pesca de palangre en todos los países con litoral.

El listado de ejemplos es amplio. Abarca desde pequeñas sociedades limitadas dedicadas a hacer a medida componentes de goma como Manufacturas de Caucho JPD, en Bergondo, a empresas familiares que han ido pasando de padres a hijos los secretos de cómo hacer corchos para los caldos elaborados en Galicia o Asturias.

Hasta sectores tan punteros, donde prima la tecnología y el I+D, como el aeronáutico han de echar mano de esos pequeños suministros.

No por su tamaño descuidan la calidad. Al contrario. Es fundamental y su fabricación está sometida a estrictas auditorías. «Por ejemplo, cada tornillo (los hay de muchos tipos diferentes) que usan en aeronáutica pasa unos grandes controles. Ahí no puede haber nunca ningún fallo», dice el director del grupo de Mecánica de Estructuras de la Escuela de Ingenieros de Caminos de la UDC, Santiago Hernández. Porque son piezas que han de aguantar la vibración, la fuerza.... No vale cualquier cosa.

La calidad es precisamente el arma que las empresas proveedoras usan para competir frente a los productos que llegan de otros mercados con una potente y económicamente competitiva industria manufacturera como China. De hecho, sus fábricas comienzan a prestar los servicios a la carta de los pequeños clientes aceptando pedidos pequeños a través de Internet previo pago por Internet con tarjeta. Eso es también un hándicap para los proveedores locales que no ofrecen calidad.

Porque la buena fama cuenta, y mucho, cuando un sector no quiere jugársela. Es lo que ha impulsado, por ejemplo, al mercado internacional a los anzuelos hechos en Ribeira. «Tenemos aparatos para fabricarlos que solo hacen una parte muy concreta del anzuelo», apuntan desde la empresa.

Además, resulta habitual que cuando alguien del sector busca un proveedor de un componente, vaya a buscarlo allí donde está la industria. «Nosotros las piezas con las que hacemos el calzado vamos a buscarlas a Felgueira de Foz, en Portugal, porque podemos volver el mismo día. No hay que ir a Elche. Los pisos los traemos de Toledo, los contrafuertes de Zaragoza. Antes había cuero en Monforte, había una industria fuerte, pero ahora hay que buscarse la vida», apuntan desde la fábrica de calzado ourensana Vira.

Mientras las factorías gallegas que hacen calzado han de surtirse fuera de la comunidad, el textil puede elegir. La industria auxiliar de este último sector cuenta con importantes fábricas en la comunidad que hacen desde botonaduras a borlas o cinturones. Los botones que fabrica Hisla, en el concello pontevedrés de Mos, o los complementos que hace Cintugal, en el parque tecnológico de Valladares, en Vigo, son un ejemplo. «Hacemos complementos para la industria de la moda. Nuestros adornos son para poner sobre la prenda aportándole valor añadido», explica el gerente de Cintugal, Rogelio Rodríguez Campos. Como proveedor de Inditex, entre otras muchas marcas, «en nuestro muestrario tenemos desde cinturones hasta cordones, borlas, pompones, apliques... Ahora estamos preparando la colección primavera-verano 2019», añade. Y depende de la tendencia, de sus talleres saldrá más un producto u otro. Una cazadora, por ejemplo, puede comprarse lisa o con unas tachuelas. Ese complemento, uno de los productos que fabrican, le aporta un toque a la prenda. «Marcan su personalidad», dice.

Además, realizan complementos a demanda. No son los únicos. Ocurre también en el sector del caucho, la carpintería de metal...